Roberto Morales

Madrid, 13 dic (EFE).-

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— GERARD PIQUÉ.

El Barcelona había dejado escapar dos puntos en el Camp Nou ante el Deportivo de la Coruña, por un desplome final de difícil justificación pero lo deportivo pasó a un segundo plano cuando Piqué trasladó la delgada línea que separa la polémica del insulto, la ironía de la falta de respeto. Su brillantez la aplicó de forma poco acertada para, con un juego de palabras y haciendo una pausa, llamar «cono» a Álvaro Arbeloa.

Piqué y Arbeloa fueron compañeros en la selección española. Ganaron Mundial y Eurocopa juntos. Nunca hubo sintonía. Pocos jugadores del Barcelona hablaban al lateral madridista tras su máxima identificación, para lo bueno y lo malo, con el que era su entrenador, José Mourinho. El tiempo plasma una realidad irreconducible. A los llantos de risa en Twitter de Gerard tras la alineación indebida del Real Madrid en Cádiz, Arbeloa le respondió con ironía esperando ver al central catalán cualquier día en El Club de la Comedia. La última respuesta de Piqué fue tan esperada como desmedida.

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— SAÚL ÑÍGUEZ.

Perdió el Atlético de Madrid a un jugador clave esta temporada en la zona de máquinas, el portugués Tiago Mendes por una fractura de tibia que dejaba sin un referente al ‘Cholo’ Simeone. El técnico argentino debía inventar con lo que tiene, a la espera de algún refuerzo invernal, y tiró de Saúl que ha vivido su mejor semana de la temporada.

Dos goles claves de Saúl lanzan al Atlético. Lo firmó ante el Benfica para sellar el liderato de grupo y esperar un rival más accesible en el sorteo del lunes de octavos de la Liga de Campeones. Repitió en Liga ante el Athletic Club, cuando más hacía falta por ir perdiendo al borde del descanso. La progresión de Saúl es progresiva, desde que demostró en el Rayo que es jugador de altos vuelos. Está en las mejores manos, las de Simeone, y en la selección española triunfa en las categorías inferiores con la unanimidad de todos en la Federación de que será futuro centrocampista de la absoluta.

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— ROBERTO SOLDADO.

Bromeaba Soldado en la víspera de un nuevo reencuentro con el equipo en el que se formó, el Real Madrid, sobre lo desaprovechados que fueron sus goles a su exequipo. Había marcado cuatro tantos y al quinto fue la vencida. Explotando su conexión con Bakambu, esta vez cambiando los papeles de asistente y goleador, el Villarreal consiguió tumbar al equipo de Rafa Benítez cuando tenía la oportunidad de recortar puntos al Barcelona.

Con el Getafe y el Valencia, Soldado siempre había acudido a la cita con el gol ante el Real Madrid. No falló en su regreso al fútbol español, con un Villarreal en el que vuelve a sonreír tras un paso irregular por el fútbol inglés con su experiencia en el Tottenham. En el fútbol español encuentra la continuidad que necesita un nueve y responde con un trabajo incansable, su cara más asistente y de nuevo con goles que dan triunfos importantes.

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— VÍCTOR SÁNCHEZ DEL AMO.

El equipo revelación del campeonato tiene sello de entrenador que imprime Víctor Sánchez del Amo, el técnico al que acudió el Deportivo de la Coruña cuando se encaminaba al abismo hace unos meses y que, sin poder mostrar sus virtudes ante la necesidad, acabó dando un toque para ayudar a conseguir el milagro de la salvación la campaña pasada.

Lo hizo en el último instante, en un Camp Nou al que regresaba esta jornada para reivindicarse como un entrenador valiente. Donde la mayoría se encierran en planteamientos conservadores, incluso en ocasiones reservan a sus mejores jugadores, el Deportivo salió a mirar a los ojos al Barcelona, liderado por Lucas Pérez instalado en la mejor racha goleador que jamás firmó un futbolista español, y con un plan trabajado hasta el detalle en Abegondo.

Víctor, amante del vídeo y la estrategia, repite hasta la saciedad conceptos a sus jugadores que aplicaron un cántico que repite su afición: «esta hinchada nunca se rinde». No lo hizo el Depor para acabar levantando dos tantos y sacando un punto que sabe a triunfo ante el líder.

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— CHARLES DÍAS.

No ganaba un partido el Málaga desde el 24 de octubre. No lo había hecho en toda la temporada a domicilio, incluso ni había marcado un solo tanto alejado de La Rosaleda. Todo eran récords negativos hasta que apareció la pegada de Charles. El brasileño llegó a Madrid tocado, no pudo ser titular, pero cuando Javi Gracia tiró de él en la segunda parte cambió el partido en Vallecas para devolver la fe al equipo de la Costa del Sol.

Charles sintió que debía de marcharse de Vigo, donde había dado el salto de calidad soñado con el Celta para ver premiado tanto esfuerzo y goles en la división de plata (57 con el Pontevedra, 22 con el Córdoba y 32 con la UD Almería). La confianza que le dio Luis Enrique la perdió con Eduardo Berizzo y el reencuentro con Javi Gracia no le hizo dudar en hacer las maletas y probar suerte en el Málaga. Es la luz de un equipo sin gol. Cinco de los nueve tantos marcados en Liga esta campaña, son suyos. EFE