Buenos Aires, 8 may (EFE).- Es considerado por colegas y rivales como el mejor futbolista del mundo, elude a la defensa contraria con facilidad y anota un golazo ante la salida del portero. Se desempeña como capitán de la selección argentina, pero no es Lionel Messi, sino Silvio Velo, de Los Murciélagos, la escuadra nacional de fútbol para ciegos, que ya apunta a los Paralímpicos de Río de Janeiro.

«Si la gente te dice que sos un ejemplo de vida, bueno… quiere decir que estás transmitiendo algo más que lo que podés hacer en la cancha. Estás transmitiendo un mensaje de vida, un mensaje de superación, un mensaje de vencer a través de la adversidad, y a la gente le sirve», cuenta Velo en diálogo con Efe.

Reconoce que «antes» quizás renegaba «un poco de eso», pero ahora aseguro ya lo entendió y hasta da charlas de motivación.

«Donde me llamen estoy, porque me gusta dar el mensaje de que se puede, de que no hay imposibles, así que también es algo que me gusta mucho hacerlo», agrega.

Los Murcielagos, como se conoce al seleccionado argentino de fútbol para ciegos, participarán en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro, que se disputarán del 7 al 18 de septiembre, y buscarán la primera medalla dorada, tras haber ganado la plateada en Atenas 2004 y la de bronce en Pekín 2008.

La selección fue tres veces campeona del mundo (2002, 2006 y 2015), dos veces medallista en Juegos Paralímpicos 2004 y 2008) y dos veces campeona de América (1999 y 2005). En el país austral se los señala como un ejemplo de superación personal.

«Estoy entrenando mucho porque tengo una medalla de plata, una medalla de bronce y me encantaría retirarme con la de Oro. Es un anhelo personal y del equipo, por lo tanto vamos a dejar todo para poder traer esta medalla a nuestro país», afirma el capitán.

Velo, de 44 años y ciego de nacimiento, jugaba al fútbol desde chico con sus amigos videntes y su discapacidad pasaba casi desapercibida.

«Muchas veces me han preguntado qué se siente ser el mejor jugador del mundo. En lo personal es un mimo, está lindo, está bueno, pero sobre todo, tener en el país al mejor jugador del mundo va a hacer que crezca mucho más (el fútbol para ciegos), que se abran muchas más puertas. Es un beneficio para todos», analiza.

El fútbol para ciegos es casi idéntico al fútbol sala para videntes, pero con algunas pequeñas modificaciones. Las pelotas tienen cápsulas sonoras, el portero es el único vidente y no hay saques de banda: una pequeña pared hace que la pelota rebote y siga en juego.

«El fútbol es un lenguaje que todos podemos vivir y sentir. Fluye. Nosotros nos especializamos en técnicas de aprendizajes, gestos técnicos específicos y como trasladarlos con palabras y con metodologías que ellos puedan entender de la mejor maneja», explica a Efe Martín Demonte, entrenador de Los Murcielagos.

Demonte fue primero preparador físico del seleccionado, luego uno de los guías que se ubican detrás del arco para darle indicaciones a los jugadores, y en 2009 asumió como entrenador de los vigentes campeones del mundo.

«Estoy muy feliz de haber tenido la posibilidad de ser parte de este equipo. El equipo en sí tiene un mensaje muy lindo para dejar, un mensaje muy importante, que es el de no renegar, no quejarse de lo que falta sino aprovechar todo lo que tenemos para ser los mejores», señala.

«Yo me siento feliz de haber compartido mi vida con este equipo. Me han enseñado una filosofía de vida que la aplico en mi vida personal y con mi familia», agrega el entrenador del seleccionado argentino, que es uno de los equipos más fuertes del mundo junto a Brasil y España.

Por Sebastián Meresman