Londres, 6 jun (EFE).- Samantha Cameron, esposa del ex primer ministro británico David Cameron, asegura que no disfrutó de los seis años que estuvo viviendo en el número 10 de Downing Street en Londres, en una entrevista publicada hoy por el periódico The Times.

El conservador David Cameron fue jefe del Gobierno del Reino Unido desde 2010 hasta 2016 y dejó su cargo tras el referéndum por la salida del país de la Unión Europea en junio de ese año.

En unas declaraciones al diario británico, la ex primera dama aclaró que no tuvo una experiencia grata en la residencia oficial de los primeros ministros del país.

Lo que más le desagradaba era saludar en público, algo que se convirtió en una de las partes más incómodas de su día a día porque se le daba “fatal”, apuntó.

Samantha Cameron solía preguntarse por qué tenía que saludar a las multitudes como si fuera una reina ya que, según ella, solo los miembros de la monarquía tendrían que preocuparse de hacer esto.

La británica relató que durante una visita oficial a Washington, en Estados Unidos, intentó convencer al entonces presidente, Barack Obama, de no hacer el saludo en público, si bien nadie le hizo caso y, salvo ella, tanto los Obama como su marido acabaron haciendo el gesto con la mano.

En la entrevista, Cameron usó palabras de admiración sobre Michelle Obama, a la que definió como “increíblemente inteligente y sabia”.

“Iba a por todas con el cabello, el maquillaje o los vestidos, y no parecía comprometer su inteligencia o dignidad de ninguna manera”, dijo sobre la ex primera dama de Estados Unidos.

La londinense incluyó a la norteamericana dentro de la “gente maravillosa” que conoció durante la presidencia de su marido, una lista a la que también incorporó a la reina Isabel II y a su esposo, el duque de Edimburgo.

La diseñadora de moda, que recientemente ha comenzado su propia firma de ropa fácil de lavar, también hizo alusión a varias ocasiones donde el vestuario escogido le jugó malas pasadas, como en un acto en un centro comercial.

“Tenía una falda de seda y la energía estática estaba empeorando y se me subió un poco por…”, recordó, algo que le hizo sentirse muy avergonzada, sobre todo al tener que estar en un escenario.