Niños entre 6 meses y 4 años
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Becky DeCamillis, asistente médica de Novant Health Infectious Disease Specialists en Winston-Salem, está deseando vacunar a su pequeño. Su hijo, Jacob, tiene 9 meses.

“Los fabricantes no sólo ajustaron la dosis para los niños más pequeños, sino que sus ensayos clínicos también demostraron que miles de niños pudieron vacunarse de forma segura”, dijo DeCamillis.

Aunque la vacunación no puede prevenir todos los casos de COVID-19, su “valor real”, según los expertos, es su capacidad para prevenir enfermedades graves, hospitalizaciones y muertes.

“Para los padres como yo, la vacunación nos da la tranquilidad de que si nuestros hijos contraen el virus, probablemente no resultará en algo más que un moqueo”, dijo DeCamillis.

Becky DeCamillis, en la foto con su hijo de 9 meses, Jacob, al que ella piensa vacunar

La ‘mejor herramienta’ que tenemos

Más de 400 niños estadounidenses de 4 años o menos han muerto a causa del COVID-19, según los datos de los CDC. El virus también es responsable de otras 800 muertes en niños y adolescentes estadounidenses de 5 a 18 años.

“Vacunamos para muchas otras enfermedades infantiles que causan enfermedades menos graves que el COVID-19, como la varicela y la hepatitis A”, dijo DeCamillis. “Esto se debe a que las vacunas son inequívocamente más seguras que infectarse con estas enfermedades”.

Aunque la mayoría de los niños tienen casos leves, DeCamillis señaló el riesgo de:

“La mejor manera de mitigar esos riesgos es no infectarse en absoluto. Y la vacunación es sin duda la mejor herramienta que tenemos ahora mismo”.

Becky DeCamillis

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