Brevard.- Más seguros y tranquilos. Así se siente un grupo de 14 trabajadores agrícolas tras recibir, el pasado viernes, la segunda dosis de la vacuna de Moderna, durante un evento de vacunación comunitario organizado por Blue Ridge Health en Brevard, una pequeña localidad del oeste de Carolina del Norte.

El grupo de campesinos llegó a finales de febrero, desde el estado mexicano de San Luís Potosí bajo el programa de visas H2A, para trabajar este verano en una granja de hierbas medicinales de Brevard. Allí fueron recibidos por miembros de la organización Vecinos quienes, nada más llegar, les hablaron de las vacunas que están disponibles en Carolina del Norte y les ofrecieron la posibilidad de inmunizarse. De acuerdo con los mismos trabajadores, todos aceptaron “sin dudarlo”.

“Todos aceptamos enseguida porque uno se siente con ese privilegio, porque hay mucha gente que estaba queriendo la vacuna (en México) y no se la podía poner”, explicó a Qué Pasa Arturo Compeán, minutos después de recibir su segunda dosis.

Compeán se contagió del COVID-19 en su país. “Es algo feo. Llegué al punto de que me querían poner oxígeno. Ahorita me siento bien y (con la vacuna) andamos más tranquilos”, dijo.

Arturo Compeán recibe la segunda dosis de Moderna. Foto: Qué Pasa.

Por su parte, Luís Rey Maldonado señaló que decidió vacunarse “porque es una buena oportunidad que nos dieron”, y su compañero José Luís Camacho tomó la decisión “para estar más protegido del COVID”.

El grupo de hombres lleva más de una década viniendo a Carolina del Norte para trabajar en Gaia Herbs, durante la temporada de verano.

Jessica Rodríguez, coordinadora de alcance de Vecinos, explicó a Qué Pasa que, ya el verano pasado, cuando la posibilidad de obtener una vacuna antes de terminar el año comenzaba a resonar en todos los medios de comunicación, estos trabajadores empezaron a interesarse por ella, pues sabían que era la solución para protegerse del virus.

“Al final de la temporada pasada, ya nos estaban preguntando cuándo se iba a acabar todo esto del COVID-19 y sobre la vacuna (…). Querían acabar con esto (la pandemia), volver un poco más a la normalidad”, dijo Rodríguez.

Los campos agrícolas, las viviendas compartidas y los vehículos de transporte que comparten los trabajadores son escenarios donde el riesgo de contagio es alto y la prevención de la propagación del coronavirus se vuelve un reto. Por eso, la oportunidad de recibir la vacuna contra el COVID-19 supone un motivo de alivio y tranquilidad, no solo para los trabajadores, sino también para los dirigentes de la granja.

“(Tener a los trabajadores vacunados) es un gran alivio, especialmente en lo relacionado con su situación de co-vivienda; con todos ellos viviendo y durmiendo en la misma habitación”, señaló Kate Renner, subgerente de operaciones de Gaia Herbs.

“Me siento bien contento, ya estamos protegidos. Aunque tenemos que seguir cuidándonos, ahora vamos a estar un poco más seguros y tranquilos”, dijo el mexicano Víctor Manuel, quien tiene claro que llevar mascarilla y lavarse las manos va a seguir siendo parte de su rutina.

Trabajador de la granja de hierbas medicinales Gaia Herbs muestra su tarjeta de vacunación con las dos dosis anotadas. Foto: Qué Pasa.

Seguirán los protocolos de protección

A finales de abril, un nuevo grupo de 15 trabajadores llegará desde México a la granja de hierbas medicinales, a quienes también se les ofrecerá la posibilidad de vacunarse.

“Cuando llegue el próximo grupo con los 15 nuevos muchachos, los mantendremos en un turno separados y en viviendas separadas de este (primer) grupo hasta que podamos conseguir que se vacunen, si es que quieren vacunarse”, explicó Renner.

La dirigente de la granja señaló que, si bien desde Gaia Herbs y Vecinos se educa a los trabajadores sobre las vacunas, la decisión de recibir la dosis es voluntaria y “sólo pertenece a los trabajadores”.

En el caso d que alguno de los nuevos trabajadores no quiera vacunarse, “nos aseguraremos de controlar las temperaturas todas las mañanas antes de que lleguen al trabajo, les proporcionamos todo lo necesario y, definitivamente, fomentaremos una cultura de desinfección y limpieza de superficies, tanto en la granja como en su hogar”, indicó.

Renner también explicó que seguirán manteniendo los horarios de trabajo por turnos, donde unos trabajan por las mañanas y otros por las tardes y, de esta manera, poder mantener la capacidad reducida y la distancia social entre los hombres.

“De acuerdo, será mucho más desafiante de esa manera, pero haremos lo que sea necesario para asegurarnos de que todos estén lo más seguros posible”.

Miembro de la organización Vecinos contesta las preguntas de los trabajadores sobre las vacunas. Foto: Qué Pasa

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