Greensboro.- En opinión de la superintendente de las escuelas públicas del condado de Guilford, Sharon Contreras, “es un poco tarde en el juego para que se apruebe el proyecto de ley” que exige a las escuelas del estado ofrecer instrucción en persona para todos los estudiantes de Carolina del Norte.

Contreras explicó a los medios durante una rueda de prensa que, si bien la intención de esta nueva ley es buena porque “necesitamos que los niños vuelvan a las escuelas”, organizar un retorno a clases a menos de tres meses de terminar el curso escolar será una tarea difícil y “probablemente no valga la pena”.

“He hablado con los directores de escuelas intermedias y secundarias y sería muy difícil que esto suceda en este momento”, dijo. “Los directores creen que, llegados a este punto, causaría mucho caos, más cambios para los estudiantes”.

Uno de los inconvenientes que mencionó la superintendente es la reorganización logística de los muebles y materiales, que deberán devolverse a las aulas, de los horarios de clase, que volverían a cambiar, y, sobre todo, de las rutas de autobuses.

Contreras explicó que el distrito toma alrededor de dos meses para crear las rutas de transporte para los estudiantes y solo quedan “unos pocos meses de curso escolar”.

La superintendente teme que llevar a cabo todos esos cambios logísticos ahora puede afectar aún más al aprendizaje de los estudiantes.

“Las posibles interrupciones podrían debilitar el objetivo mismo del proyecto de ley, que es proporcionar a los niños una instrucción de mayor calidad”, dijo.

También le preocupa que cambiar los protocolos de distanciamiento físico para adaptar el regreso al plan A, si no se hace con cuidado, podría contribuir a brotes de COVID-19 en las escuelas. Y esto, dijo, podría socavar la confianza de los padres a que sus hijos regresen el próximo año escolar.

Actualmente, muchos de los estudiantes de sexto a duodécimo grados de las escuelas públicas del condado reciben clases bajo un plan híbrido, que incluye dos días de aprendizaje en persona y tres días en remoto, mientras que la mayoría de los estudiantes de grados reciben clases de forma presencial. En total, el distrito tiene 47,866 estudiantes aprendiendo en las aulas.

 

Sin vacunas no hay regreso

Si bien los empleados y maestros de las escuelas públicas de Guilford empezaron a vacunarse contra el COVID-19 hace unas semanas, todavía hay muchos trabajadores del distrito que están esperando recibir la segunda dosis.

Hasta que el personal no reciba las dos dosis de la vacuna y ésta proporcione la máxima inmunidad, que se alcanza pasados 14 días desde la segunda inyección, los estudiantes mayores no regresarán a las escuelas, afirmó la superintendente. Es decir, no sería hasta mediados de abril que el regreso se haría efectivo, pocas semanas antes de los exámenes de mayo.

“Simplemente no vale la pena en nuestra mente ahora hacer eso. Y entiendo, soy madre, tengo un hijo en las escuelas del condado de Guilford, un estudiante de secundaria, sé por lo que han pasado estos niños, pero podríamos empeorar esto si intentamos agregar todo el trabajo que ya se ha hecho este año”.

A menos de tres meses del final del año escolar y con un mes intensivo de pruebas estatales obligatorias que se avecina en mayo, “parece muy poco probable”, dijo Contreras, que el distrito ofrezca aprendizaje en persona a tiempo completo a todos los estudiantes de las escue las intermedias y preparatorias este año académico.

 

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