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Raleigh.- Prácticamente inexistentes antes que comenzara la pandemia hace dos años, las pruebas para detectar el coronavirus se han convertido en uno de los servicios o productos más indispensables.

En las farmacias se pueden apreciar volantes en las ventanas que anuncian las “pruebas rápidas” de COVID-19 están agotadas. En paralelo, las filas para que se le tome una muestra para una prueba de laboratorio son tan largas que a veces es necesario esperar varias horas.

En el mercado, se pueden encontrar distintos tipos de servicios o productos, algunos gratis y otros a la venta. Existen dos clases generales de pruebas, las virales y las de anticuerpos. Ninguna de las pruebas es 100 por ciento exacta.

Virales

Estas pruebas de detección del COVID-19 permiten detectar la presencia del SARS-CoV-2, nombre científico del tipo de virus que provocó la pandemia global. Las pruebas virales indican si la persona está infectada al momento de sacar la muestra.

Tanto las pruebas de antígenos, también llamadas “caseras” o “rápidas”, como las muestras que se envían al laboratorio, son pruebas virales de coronavirus. En ambas se usa un hisopo para obtener una muestra viral de la nariz o boca de la persona.

Las pruebas de laboratorio suelen ser más conclusivas, aunque pueden demorar varios días en recibir los resultados. Otra de sus limitaciones es que debe existir una cantidad suficiente de carga viral para que la prueba detecte el virus, por lo que existe un periodo de tiempo entre el momento que las personas se infectaron y hasta cuando la enfermedad es detectable.

Las examinaciones rápidas o caseras se pueden hacer en hasta 15 minutos, aunque son más frecuentes los “falsos positivos”.

Estas útiles pruebas caseras se pueden administrar antes de acudir a una reunión con personas que no viven en su hogar, como una medida preventiva. El precio en farmacias va desde los $20, aunque en la actualidad hay una gran escasez por el producto.

Prueba de antígenos, también llamada “casera” o “rápida” . Foto: Cortesía.

Anticuerpos

Las pruebas serológicas o de anticuerpos detectan los anticuerpos en su sangre después de haber tenido COVID-19, aunque también muestra que la persona fue vacunada. Esta examinación se realiza para saber si ya tuvo una infección del virus. Los anticuerpos se definen como “proteínas que produce su sistema inmunitario para ayudar a combatir infecciones y protegerlo para que no se enferme en el futuro”.

Esta prueba no debe utilizarse para diagnosticar si está infectado.

Prueba de anticuerpos. Foto: Cortesía

Dónde hacerse la prueba sin costo

Winston-Salem.- Desde el inicio de la pandemia del coronavirus, las pruebas de detección del COVID-19 gratuitas han estado disponibles en todo Carolina del Norte. Sin embargo, justo cuando los contagios no dejan de batir récords, encontrarlas se ha convertido en todo un desafío. 

Mientras Carolina del Norte espera, en los próximos días, la llegada de más de un millón de pruebas de antígenos para suplir la alta demanda, algunos podrían estar aprovechando la escasez para hacer negocio, llegando a cobrar hasta $75 por prueba, según reportó una lectora de Qué Pasa. Un dato que no sorprendió a los funcionarios de salud locales. 

“He oído hablar de algunos grupos que cobran un costo exorbitante por las pruebas”, dijo el director de salud del condado de Forsyth, Joshua Smith. “Eso es desafortunado y no creo que sea lo correcto de hacer en este momento”.  

Smith recordó que el estado sigue ofreciendo pruebas PCR de detección del virus sin costo en los departamentos de salud locales, centros comunitarios y farmacias. En algunos lugares, la solicitud de cita previa es necesaria. 

Cuándo hacerse la prueba

Las personas que tengan síntomas de COVID-19, como fiebre, tos, dolor muscular o pérdida del gusto y del olfato, entre otros, deben hacerse la prueba. Incluso las personas vacunadas. 

Los expertos insisten en que las vacunas, si bien reducen el riesgo de hospitalización y de enfermar gravemente del coronavirus, no evitan el contagio. Por lo que quienes están completamente vacunados, y además tienen la dosis de refuerzo, pueden llegar a contagiarse. 

La prueba del COVID-19 también es necesaria tras haber tenido contacto cercano con alguien positivo, incluso si no presenta síntomas. Las personas vacunadas deben hacer el test dentro de los 3-5 días posteriores a la exposición; mientras que las no vacunadas deben esperar seis días, según las guías del Departamento de Salud estatal. 

Los no vacunados, además, deben hacerse la prueba tras haber participado en actividades donde no han podido mantener la distancia social, ya que el riesgo de infección es mayor.

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