Imagen del incendio que se declaró este lunes en Bejís (Castellón). EFE/ Biel Aliño

Madrid, 19 ago (EFE).- El viento, la poca humedad del ambiente, las altas temperaturas, el calentamiento del mar y la difícil orografía influyen en la propagación del fuego en la región española de la Comunidad Valenciana, donde, el incendio de Bejís, en Castellón, continúa muy activo.

A pesar de ello, más de 40 medios aéreos y 300 terrestres que trabajan en la zona lograron frenar el agresivo avance del fuego hacia la Sierra Calderona, tras calcinar más de 19.000 hectáreas, mientras luchaban contra los rebrotes en diferentes zonas.

Fuentes de la Agencia Estatal española de Meteorología (Aemet) explicaron a EFE que este año hubo varios factores que dieron lugar a cambios de viento más débiles, y por tanto menos estables: fundamentalmente la temperatura del agua del mar, que está alcanzado registros históricos desde al menos 1959.

Según explica Aemet, un mar cálido dificulta el mecanismo de formación de las brisas, y cuando se generan son más débiles y con menos penetración hacia el interior.

Además, en la región valenciana no llueve desde el pasado 3 de mayo, lo que deja un escenario que combina calor, sequía, gran evapotranspiración, régimen de vientos más flojo y variable, que resulta en un final de verano catastrófico en los montes valencianos que facilita la propagación del fuego.

A pesar de estas condiciones y según el cuerpo de bomberos regional, se logró “proteger” la Sierra Calderona y se espera una evolución positiva de las condiciones meteorológicas para esta tarde en el incendio de Bejís, con un perímetro quemado de 140 kilómetros.

“MODERADO OPTIMISMO” EN LA COMUNIDAD VALENCIANA

Por su parte, la ministra española de Ciencia e Innovación, Diana Morant, quien visitó la zona de Bejís, destacó que la masa quemada este verano en los incendios de la Comunidad Valenciana ya dobla la media de lo que ha ardido los últimos diez años, pues cada vez son “más virulentos” y dejan siniestros con perímetros de 120 kilómetros o 19.000 hectáreas calcinadas, algo a su juicio que es “una barbaridad”.

Sin embargo, el presidente del gobierno de la región valenciana, Ximo Puig, dijo que el incendio del municipio de Olocau – una partida ubicada dentro del parque natural de la Sierra Calderona- tiene “una cierta estabilización”, lo que permite un “moderado optimismo”, pues la extinción de un fuego depende, en gran medida, de la meteorología y habrá que ver cómo evoluciona.

Mientras, en Castilla y León (centro-norte), un mes y dos días después de su inicio, el incendio en Cebreros (Ávila) que pasó al municipio de El Hoyo de Pinares fue extinguido tras arrasar más de 4.200 hectáreas.

El origen de este incendio, relacionado con una colilla de cigarrillo mal apagada, obligó al desalojo de más de 2.000 personas durante tres días.

Según las estimaciones provisionales del gobierno de Castilla y León, la superficie afectada por los incendios hasta el 14 de agosto es de unas 95.110 hectáreas.

En Galicia fue extinguido el incendio en Pantón (Lugo) y está estabilizado el de Moropeche, una pedanía de Yeste (Albacete), en Castilla-La Mancha.

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