Charlotte.- Hace seis años la licenciada Pilar Álvarez Laso, entonces  directora de información del Instituto Federal Electoral de México (IFE), visitó Charlotte buscando promover el voto de los mexicanos radicados en Carolina del Norte.

El hecho de que el sufragio no fuera presencial en el Consulado de Raleigh, que se hiciera por correo, con un registro muy anticipado en el padrón y que los electores tuvieran que pagar por el envío dio como resultado una pobre participación en las elecciones de 2006. Sólo 560 mexicanos votaron en Carolina del Norte en los comicios en los que salió elegido el candidato del Partido de Acción Nacional (PAN), Felipe Calderón Hinojosa. El total de votos de mexicanos residentes en el exterior en esas elecciones fue de 32,632, pese a que en ese año el potencial electoral de los ciudadanos originarios de México radicados en EU en ese tiempo superaba ampliamente la cifra de cuatro millones. Mi impresión es que cuando los legisladores federales mexicanos reformaron el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE), en 2005, lo hicieron con propósitos más populistas, que con la intención real que sus compatriotas que viven fuera, votaran masivamente porque realmente temieron que podrían ser influyentes.  México tiene la mejor infraestructura de consulados en Estados Unidos, con 50, y si copiara las experiencias de Colombia, Perú y Venezuela con el voto presencial haría que sus nacionales de veras participaran en el proceso democrático.