Charlotte.- Eran poco más de las 8:30 de la noche del pasado sábado 16 de julio en casa de María Turrubiartes, donde un grupo de unas 20 personas entre familiares, vecinos y amigos se congregó para participar en una reunión especial.

En el lugar estaba Maudia Meléndez, conocida líder comunitaria directora de Jesús Ministry, quien dirigiría el mitin.

“Esta noche todos los que están aquí reunidos, quedarán montados en la Caravana de Jesús”, comenzó diciendo Meléndez.

La activista de origen nicaragüense, explicó que desde comienzos de junio iniciaron las llamadas “reuniones de casa” basadas en preceptos de la Biblia y en la iniciativa que surgió en tiempos del líder campesino César Chávez que sirvió para unir a la comunidad y crear un movimiento civil.

“Nuestro objetivo con estas reuniones que hacen parte de la Caravana de Jesús, es unir el mayor número de personas no importa de qué religión sean y prepararlas para que estén dispuestas a luchar por fines comunes”, expresó la activista.

Meléndez, contó que se han hecho por lo menos 20 reuniones en 6 condados y 7 ciudades del estado, donde la gente habla libremente de los problemas que le aquejan y lo que podría hacer para mejorar su actual situación.

Esa noche, José Juan, un mexicano que reside en Charlotte hace 20 años con su familia, describió la situación de los indocumentados como “agobiante” y sin esperanza de una solución pronta para ellos.

“Nos han cerrado todas las puertas. Por no tener licencia de manejo, hemos perdido trabajos y muchos han terminado deportados”, opinó el mexicano. “Es toda una odisea salir a la calle y no saber si vas a regresar”, agregó.

Para Rogelio Regino, un “chilango” que llegó de vacaciones a este país hace 15 años y se quedó, el “derecho de estar aquí se debe ganar” respetando las leyes, hablando inglés, y adaptándose a la cultura estadounidense.

“No tengo licencia, pero trato de ir sin miedo”, anotó.

Para otros el racismo en los trabajos y la dificultad para encontrar empleo, resultaron ser sus mayores preocupaciones, mientras algunos jóvenes manifestaron que no poder seguir sus estudios superiores era lo que más los afectaba.

“La gente ya no habla de reforma migratoria, más bien sienten angustia por no tener licencias de conducir, y eso los ha obligado a quedarse encerrados”, dijo Meléndez a Qué Pasa-Mi Gente.

En las reuniones se pretende que cada integrante del movimiento, identifique ciudadanos estadounidenses que lo quieran ayudar, registrar nuevos votantes, reclutar residentes legales para que se hagan ciudadanos y repetir las “reuniones de casa”.

“Se acercan las elecciones de 2012 y si no hacemos nada, los políticos’ volverán a tomar el tema de la inmigración para destruirnos”, enfatizó Meléndez.

En mitin se encontraba Mauricio Rodríguez, quien dijo que se hizo ciudadano recientemente después de vivir por 19 años en el país, que aprovechó para registrarse como votante.