Charlotte.-David Duarte Aguilar, de 29 años, aún no ha tenido tiempo de sentarse a llorar. La muerte de sus dos hermanos en un accidente de tráfico provocado por un individuo drogado y con una larga historia de infracciones vehículares graves, lo tomó por sorpresa.

“Han sido muchas cosas juntas; el accidente, los trámites legales, avisarle a toda la familia en Honduras, y todas esas cosas, y todavía no he tenido tiempo de procesar lo que ha pasado. Pero cuando todo esto pase y tenga que regresar a esta casa donde ya no van a estar mis dos hermanos, siento que no voy a saber qué hacer con ese dolor tan fuerte”, dice David.

De acuerdo con las declaraciones del hondureño, sus hermanos José y Hugo, quienes trabajaban en la construcción, se dirigían a recoger a un amigo para ir a realizar un trabajo, cuando sucedió el accidente que acabó instantáneamente con la vida de José, de 45 años e hizo que Hugo, de 32, muriera pocas horas después en el hospital.

“Ese día David y yo habíamos planeado ir al zoológico de Asheboro, así que él pasó a buscarme temprano a mi casa en Fort Mills. Pero cuando ya íbamos en camino él comenzó a llamar a sus dos hermanos para saber cómo les iba, pues eran muy unidos, pero ninguno contestaba, por lo que comenzamos a preocuparnos un poco”, cuenta Wendy Rivera, la novia de David.

De acuerdo con el testimonio de Rivera pocos minutos después recibieron en el celular de David, una llamada de alguien que se identificó como oficial de policía.

“Dijo que tenía que conversar con nosotros algo acerca de Hugo y José, pero que debía ser personalmente, no a través del teléfono. Lo primero que pensé fue que la policía los había detenido por manejar sin licencia y que los tenían en algún lugar para entregárnoslos. Nadie podía imaginarse la terrible desgracia”, testimonió la joven.
Según reportes policiales, el accidente ocurrió aproximadamente a las 4:50 de la madrugada del pasado lunes 27 de mayo, cuando José Saúl Duarte Aguilar estaba tratando de girar a la izquierda con su Chrysler Intrepid de 1998, en la intersección de las calles E W. T. Harris Boulevard e Idlewild Rd en el este de Charlotte y fue impactado por un Nissan Xterra del 2012, conducido por Billy Ladario Neal, quien presuntamente iba drogado y no respetó la luz roja.

“La víctima número 1 (José Saúl) fue declarada muerta en la escena del accidente como resultado de las lesiones recibidas, y la víctima número 2 (Hugo René), fue pronunciada muerta a las 11:38 am en el Carolinas Medical Center”, indica el reporte oficial.

El parte dice además que una vez pudo salir de su vehículo, Ladario Neal huyó a pie de la escena, y que regresó al lugar 40 minutos después del accidente.

Según dijo a Qué Pasa-Mi Gente Wendy Rivera, cuñada de los fallecidos, durante su primera aparición en la corte, Neal intentó lograr la compasión del juez diciendo que él no era ese tipo de personas capaz de andar provocando accidentes en las calles.

“Él le dijo a la jueza “yo no soy así, la persona que estuvo en ese accidente no es como yo soy normalmente, yo soy otro tipo de gente”, y entonces la jueza le dijo que mejor se callara, porque todo lo que dijera podía ser utilizado en su contra”, expresó Rivera.

¿Qué viene después?
Para David, quien cruzó la frontera sur de Estados Unidos con su hermano José, a quien según sus palabras ha considerado siempre como un padre más que como un hermano mayor, la toma de decisiones difíciles comenzó desde casi inmediatamente después del accidente.

“Primero tuve que llamar a mi padre en Honduras para explicarle lo sucedido y pedir que no le dijeran nada a mi mamá que está muy enferma. Después tuve que hablar con la esposa de José. Esto ha sido devastador para toda la familia”, dijo David.

El hondureño dijo a nuestro semanario que su hermano José dejó en Honduras a cuatro hijos de entre 14 y 21 años. “La menor de las niñas va a cumplir sus quince años en pocos días y José estaba muy entusiasmado con eso”, manifestó David.

El joven dijo además a nuestro semanario que una de las decisiones más difíciles que le tocó tomar, tras consultarlo con su familia en Honduras, fue la de donar los órganos vitales de su hermano Hugo, de 34 años, quien hacía poco más de un año había venido a trabajar a este país.

“Hugo nunca había fumado ni bebido alcohol, ni tenido otros vicios, así que los médicos me dijeron que todos sus órganos estaban en perfectas condiciones, y que con ellos se podría ayudar a salvar siete vidas”, aseguró.
Según el reporte policial, Hugo no llevaba puesto el cinturón de seguridad en el momento de la colisión y salió despedido del auto por causa del impacto.

En los próximos días David tendrá que hacerle frente a la penosa tarea de enviar de regreso a Honduras los cuerpos de sus dos hermanos, algo sumamente doloroso y costoso, por lo cual va a necesitar del apoyo espiritual y económico de la comunidad.

Emelisa Callejas Romero Cónsul General de Honduras en Atlanta aseguró a nuestro semanario en conversación telefónica, que el consulado de su país se hará cargo de agilizar los trámites y de pagar los gastos para la repatriación de José y Hugo.

“Estamos aquí para brindarle a esta familia hondureña todo el apoyo espiritual y material que necesiten en estos momentos de dolor”, expresó la diplomática.

¿Quiere ayudar?
Puede llamar a David Duarte al teléfono 704 777 4092.
También puede comunicarse con la funeraria Indian Trail/Matthews Chapel, localizada en 4431 Old Monroe Rd, a través del teléfono 704 821 2960.