Charlotte.- Una muestra del impacto que tienen las autoridades de elección popular en el nivel estatal son los casos de las licencias de conducir para los indocumentados, las identificaciones para los inmigrantes y las matrículas igualitarias para los soñadores.

Aquí en Carolina del Norte hubo permisos de manejar para los indocumentados hasta mediados de la década pasada.

Los indocumentados podían sacar la licencia de manejo, comprar vehículos, obtener seguro para los vehículos.

Pero el clima intolerante contra los inmigrantes hizo que poco a poco se les fueran quitando los privilegios que tenían.

Igualmente, los inmigrantes podían acceder a identificaciones estatales con pocas restricciones, y también esta opción fue cancelada.

Un gobernador, Jim Hunt asesorado por funcionarios hispanos, como Nolo Martínez, otorgó las licencias y otro gobernador, Mike Easley impuso restricciones para emitir los permisos. Quedaba la posibilidad de lograr la licencia con el número de identificación tributaria (itin) o  w-7, pero la Legislatura Estatal, por ley eliminó esa opción.

En el Senado Estatal y la Cámara Estatal votaron para no dejar que los indocumentados compraran vehículos y las licencias cuyos portadores eran indocumentados fueron perdiendo vigencia en la medida en que tenían que renovarse.

Con las matrículas igualitarias para los estudiantes indocumentados hubo una campaña virulenta contra los legisladores que las apoyaban, hasta el punto de que muchos retiraron su respaldo. En la Legislatura Estatal, los proyectos de ley para dar esa posibilidad a los soñadores no se han cristalizado y el actual procurador estatal, no dio un dictamen favorable.