Monroe.- El temor de terminar presa y la vergüenza de ser señalada como una ladrona, poco a poco quedarán en el pasado para Rosalinda Vargas, una madre mexicana de 35 años, a la que acusaron falsamente de cometer un delito en una tienda de Monroe.

Luego de varias semanas de tensión, el pasado miércoles 3 de agosto un juez de la Corte del Condado Union, decidió cancelar el caso de esta mujer que había sido acusada de cambiarle el precio a una prenda de vestir. En la audiencia, no se presentó ningún representante del almacén, lo que facilitó la decisión. 

“Ocurrió lo que esperábamos, porque sabíamos que se había cometido una injusticia”, comentó Martínez a Qué Pasa-Mi Gente.

Con la decisión de la corte, el historial de Vargas quedará limpio, explicó el oficial Daniel Hernández, policía de Charlotte a quien la mujer acudió en busca de ayuda.

“Siento que he vuelto a nacer, porque he recuperado mi dignidad. Pensé que iba a perderlo todo por esa acusación”, expresó Vargas quien además es sobreviviente de cáncer.

El 9 de junio pasado, el día en que ocurrió este amargo suceso para Vargas, ella cuenta que pagó por su compra, pero al salir del sitio fue interceptada por empleados del almacén que la obligaron a regresar.

Según Vargas, fue llevada a una oficina donde le pidieron una identificación y le preguntaron por su país de origen y su estatus migratorio. Allí mismo la fotografiaron y le hicieron firmar un documento en ingles que no comprendió, en el que resultó aceptando el delito y le prohibían volver a la tienda y al centro comercial.

Pese a no haber sido encarcelada por la policía y solo recibir una citación, la fotografía de Vargas apareció publicada en el diario local, en la sección de arrestados.

“Este caso es una lección tanto para los de la tienda para que tengan cuidado de cometer otra injusticia y para nosotros para que aprendamos a conocer nuestros derechos”, enfatizó Martínez.

Vargas, es madre de un menor de 12 años, y desde hace más de una década trabaja como costurera en una fabrica de mandiles en Monroe.

“Me trataron como a una criminal y la gente habló de mi, pero gracias a Dios hubo justicia. Ahora solo me resta seguir adelante con mi vida”, apuntó la inmigrante.