Charlotte.-Tratando de detener con manos y brazos la lluvia de batazos que veía venir contra su cabeza y su rostro, Pablo Umansor no tuvo ni siquiera tiempo de darles a los ladrones lo que le exigían, que era su cartera con el poco dinero que llevaba la noche que le asaltaron.

De acuerdo con el testimonio de Umansor, se encontraba tomando cerveza y conversando con unos amigos en el porche de un apartamento, cuando dos hombres se les acercaron amenazándoles con una pistola y un bate, al tiempo que les exigían que les entregaran el dinero.

“El que nos apuntó con la pistola era un moreno, pero el que traía el bate era hispano. Él solamente decía dame tu dinero, dame tu dinero en español, mientras que no paraba de darme batazos, uno detrás de otro, como si lo que quisiera de verdad fuera matarme”, cuenta el mecánico de automóviles, de 27 años, y originario de Honduras.

Según sus propias palabras, fue la misma violencia del ataque la que hizo que los ladrones tuvieran que marcharse sin haberle arrebatado el dinero, porque cuando comenzaron a asomarse los vecinos asustados por los gritos, y los delincuentes huyeron en un auto que les esperaba, él aún no había tenido tiempo de meterse la mano en el bolsillo para sacar la cartera, más preocupado por tratar de cubrirse el rostro y la cabeza de los golpes.

“Este barrio se está poniendo cada día peor, a veces uno va caminando por las calles entre los apartamentos, y ve gentes sentadas en las escaleras que te miran amenazadoramente, como tratando de intimidarte. Ya han asaltado a muchas personas y hasta mataron a uno”, cuenta el también hispano José Galdame, quien es compañero de apartamento de Umansor.

Según testimonia Galdame, apenas dos días después del ataque contra su amigo, él iba caminando hacia su casa cuando un joven hispano que no es conocido del vecindario, se le acercó pidiéndole diez dólares de una manera bastante intimidatoria.

“Yo no le vi ningún arma, ni bate ni nada, pero de todos modos eché a correr hacia mi apartamento”, asegura el hispano, quien es residente legal y confiesa estar valorando la posibilidad de pedir permiso para comprar un arma, para defenderse y defender a su familia.
Otros residentes del lugar, el complejo residencial Greenbryre Apartments, cerca de la intersección de Sharon Amity Rd y Central Avenue, dijeron a nuestro semanario que el área se ha convertido en un punto caliente de venta de drogas, y creen que tal vez los atracos sean obra de drogadictos en busca de dinero para satisfacer su vicio.

Estas personas no quisieron que su nombre sea publicado porque sienten temor a represalias.

En semanas recientes Qué Pasa-Mi Gente publicó un reportaje acerca de otro hispano que también fue atacado a batazos en la puerta de su apartamento, a menos de 500 pasos de donde asaltaron a Umansur. Y también el fallecimiento de Silvano Galicia, un mexicano de 43 años, quien murió en el hospital varios días después de haber sido atacado a batazos en un lugar cercano.

Reportes policiales indicaron que durante la misma noche en la que Umansur fue asaltado a batazos, otros tres atracos en los cuales los ladrones iban armados con bates de béisbol, ocurrieron en diferentes puntos de la ciudad. En todos ellos las víctimas fueron hispanos o asiáticos.

Una serie de preguntas dirigidas el viernes a través del correo electrónico a varios oficiales de la División Eastway de la policía local, (CMPD) no habían sido respondidas al cierre de esta edición.