Charlotte.- Los creyentes desafiaron el frío que aquejaba a la ciudad en la noche del pasado viernes 25 de noviembre para recibir con cánticos y lemas a la tradicional Antorcha Guadalupana en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en el noreste de Charlotte.

“Desde el cielo una hermosa mañana, la Guadalupana, la Guadalupana bajó al Tepeyac”, cantaron los asistentes en coro, al acercarse al templó las imágenes de Nuestra Señora de Guadalupe y del indio Juan Diego, precedidas de la antorcha de los inmigrantes, que  portaba una joven, ataviada con un chuyo de los Andes.

“Era mexicana, era mexicana su porte y su faz, en la tilma entre rosas pintadas, su imagen amada  se dignó dejar… Desde entonces para el mexicano, ser guadalupano, es algo esencial” , continuaron  entonando los feligreses, que de 60 pasaron a más de 300 en cuestión de minutos.

“Estoy muy contenta de traerle la imagen de la virgen a los inmigrantes que no pueden visitarla en  México. Fue tocada allá por padres, madres que fueron deportados y sus hijos, esposos y esposas la pueden tocar aquí”, comentó Cristina Robinson, una activista comunitaria, que participa en la caravana desde hace diez años, cuando se inició el recorrido de la antorcha que cruza la frontera de los dos países. “Yo soy ahora ciudadana pero también fui indocumentada y sé lo que se siente”, agregó Robinson.

Araceli Almaguer, quien lidera la operación de la antorcha, contó que salió de la Basílica de la Morenita del Tepeyac, en Ciudad de México, el pasado 1 de octubre y planea llegar a la Catedral de San Patricio en Nueva York el 12 de diciembre, Día de Nuestra Señora de Guadalupe.

“En esa fecha serán 73 días de recorrido por 9 estados de la República Mexicana y 13 de Estados  Unidos”, dijo Almaguer, quien añadió: “Llevo la tristeza de la violencia en México y la tristeza de los indocumentados que aquí no tienen paz porque falta una reforma migratoria”.