Charlotte.- La viuda de Rubén Galindo, Azucena Zamorano Alemán, se descompuso, durante su presentación en el foro Conversación sobre la Violencia Policial, que se llevó a cabo el pasado viernes 28 de octubre en el auditorio de la Casa Internacional.

Zamorano Alemán inició su exposición mostrando seguridad, pero súbitamente se desgajó en llanto y su amiga Yaqueline Guerra, tuvo que intervenir para narrar cuál ha sido el impacto en la familia del mexicano que murió el 6 de septiembre por disparos de oficiales del Departamento de Policía de Charlotte-Mecklenburg.

“Nunca nos imaginamos que lo fueran a asesinar”, fueron las últimas palabras de Zamorano Alemán, antes que se desencajara.

Guerra, quien vive en la misma vivienda que Zamorano Alemán, contó acerca de las vicisitudes de la familia ante la ausencia de Galindo, quien era el principal proveedor del hogar.

Pero la amiga de la familia de Galindo, no solo se refirió a las dificultades económicas, sino la conmoción sicológica para los cuatro menores de edad hijastros de Galindo.

“El niño de 4 años llora constantemente”, expresó Guerra.

La mujer recordó que después de que los policías mataron a su padrastro, el niño lanzó patadas a los oficiales.

Una vez recuperada del impase, Zamorano Alemán contó que hace unos días su auto se descompuso y la oficial del CMPD, que se apareció para atender la situación fue una de las que ingresó a la casa “agresivamente”, el día del fallecimiento de Galindo.

“Fue la que estuvo pegada a mí toda la noche, no me dejaba ni mover”, anotó Zamorano Alemán.

Sobre el comportamiento de la mujer policía en el caso del problema del vehículo, la viuda de Galindo manifestó que ambas se reconocieron inmediatamente, y que la oficial se limitó a preguntarle qué pasaba y se despidió diciéndole “buenas noches”.

Durante la discusión se debatió por qué los policías del CMPD que hablan español no lo usan cuando reciben una compensación económica por el conocimiento de otro idioma diferente al inglés.

Zamorano Alemán ha aseverado que su marido no llevaba un arma en sus manos, como lo ha dicho la policía, sino el celular, con el cual hablaba con los operadores del 911, el día que lo mataron.

Galindo, murió a los 29 años, cuando fue impactado por las balas disparadas por policías cuando tenía los brazos extendidos, según se ve en videos de dados a conocer el viernes 6 de octubre, por orden de un juez.