Charlotte.- Diezmados a la mitad, pero con la energía del comienzo, los “indignados” del movimiento contra la avaricia bancaria de Ocupando Charlotte, cumplió el pasado sábado 29 de octubre, tres semanas de protesta.

Ese día, el grupo que acampa en los jardines del antiguo Centro de Gobierno, ubicado en la calle Trade, y es vigilado por la policía, cuyo cuartel queda cruzando la calle, marchó varias cuadras para postrarse en la esquina de monumentos del Uptown.

El gélido clima no impidió que los manifestantes entre ellos adultos, jóvenes y niños caminaran cuesta arriba armados de carteles y tambores, y que gritaran sus consignas frente a la torre insignia del Banco de América.

“This is how democracy looks like”, (así es como luce la democracia), “tax the rich” (impuestos a los ricos) y “Who’s streets, our streets. What street, Trade Street” (De quienes son las calles, son nuestras ¿Cuál calle, la Calle Trade?”, decían algunas arengas.

Entre los letreros había uno grande que decía “Strength through unity, unity through faith” (la unión hace la fuerza, la unidad a través de la fe), que era llevado por José Santos, un joven salvadoreño que estaba entre los latinos que se unieron al evento, varios de ellos miembros de la organización comunitaria Action NC.

“Este movimiento es muy importante, nació en Europa, se trasladó a Nueva York y ahora está en varias ciudades del país. Es algo que tiene que ver con todos nosotros, es el regreso del predominio de la clase media, somos parte del 99 por ciento”, comentó a Qué Pasa-Mi Gente, Hernando Jiménez, un colombiano que ha apoyado el movimiento desde que comenzó en Charlotte.

Vic Suter, una de las líderes de los “indignados”, dijo a este semanario, que seguirán acampando indefinidamente, pese al frío, entre tanto esperan que no sea aprobada una ordenanza local para prohibir que acampen y duerman en un espacio público.

La joven contó, que han sobrevivido con las donaciones de simpatizantes, que los llevan a ducharse y lavar sus ropas, y que pese a que les prohibieron alquilar un baño portátil han podido usar los baños públicos de la cárcel abiertos a toda hora.