Azucena Zamorano-Alemán.

Charlotte. – Azucena Zamorano-Alemán, viuda de Rubén Galindo, el hombre que murió a los 29 años, cuando tenía los brazos extendidos hacia el cielo como un Jesucristo, por disparos de rifle de un policía, veterano de las guerras de Irak y Afganistán, se desgajó en llanto con la pregunta de cómo recordaba a su exmarido.

“Me hace mucho daño hablar de eso”, dijo acerca de los sucesos ocurridos en 2017 en el portal de su vivienda, ubicada en el complejo de Hunters Pointe, en la cuadra 1900 de Prospect Drive, cerca de donde West Sugar Creek Road cruza la Interestatal 85.

Doloroso recordar

Y es que la mujer que presenció cómo cayó Galindo, el padre de su hija Rubí, quien había nacido en la primavera anterior a la fatídica noche del 6 de septiembre, manifestó no inclinarse por hurgar esos funestos recuerdos.

Azucena se mostró como una mujer resiliente, trabajadora, que desea estar alejada del foco la atención pública, en el primer contacto con un medio de comunicación después de los días posteriores al deceso fatal de Rubén, cuando confrontó al exjefe de la policía local, Kerr Putney, y responsabilizó al CMPD de negligencia en el manejo de la situación que tuvo el nefasto mortal desenlace,

Lejos está el otoño de vigilias de hace cuatro años y la noche del 12 de octubre, en la que armada con una fotografía tamaño poster de su esposo, le cantó la tabla a Putney, a través de intérpretes, en el auditorio del Centro Comunitario Camino.

Ese día, el lugar estaba repleto de gente que quería escuchar las respuestas de la policía acerca del incidente más sórdido entre el CMPD y la comunidad latina en muchos años.

Había indignación porque los hispanos habían visto en los noticieros de televisión el video en el que Rubén se desploma, mientras el oficial David Guerra, semiprotegido por las paredes de la esquina de una vivienda, lo deja sin vida con su arma larga.

Para la entrevista con Qué Pasa-Mi Gente, Azucena estableció que su preferencia era una comunicación telefónica, sin ningún contacto audiovisual y que se usara para ilustrar la historia una fotografía de archivo.

Dura realidad

“El principio fue muy duro”, aseveró acerca de su sin salida de tomar las riendas de su vida y convertirse en cabeza de familia de un hogar con cinco menores de edad.

“Fue muy difícil por Rubí. La niña estaba muy chiquita, para dejarla con alguien”, remarcó.

“Es que no tengo familia en Charlotte”, contó.

Sin embargo, reconoció que amigas de los días aciagos de la muerte de Rubén, fueron solidarias y continúa teniendo vínculos con algunas.

Trabajadora incansable

“Ahora, somos muchas las mujeres que estamos en la construcción”, dijo.

Azucena consiguió trabajo en el sector de la construcción, en el que hace el oficio de pintar viviendas y oficinas.

La rutina diaria de “Susi”, como la apodaron cariñosamente desde la infancia sus abuelos y su madre, no es sencilla.

Entre semana, sale de su casa a laborar a las 5:20 de la mañana y retorna a las 7:15 de la noche.

Los sábados, dispone de un poco más de tiempo y los domingos es su día de descanso.

Regularmente va a misa con la familia a la parroquia de la Iglesia Católica Nuestra Señora de Guadalupe.

“Estoy preparando el bautismo de Rubí, que cumplirá cuatro años en mayo”, contó la madre.

Mamá satisfecha

Azucena se expresa orgullosa de su prole.

“Evelyn, que tiene 18 años, ya se graduó de la secundaria y se prepara para entrar a la universidad. Adán, de 17, se graduará en junio. Meredit, de 14, está estudiando. Israel tiene 8 añitos”, relató.

En 2017, cuando tenía 4 años, Israel era un niño vivaz que hablaba en público de las bondades de su padrastro y de su buena relación con él.

“No he parado de trabajar. Ahora me siento bien y estoy estable”, manifestó la mujer que vive en el Este de Charlotte en uno de los vecindarios aledaños a la Cooperativa Comunitaria Latina de Milton Road.

El proceso judicial

Sobre el proceso legal del caso de la muerte de Rubén dijo que ha sido “desgastante”.

Primero, el 17 de noviembre de 2017, el entonces fiscal de Distrito del Condado de Mecklenburg, Andrew Murray, se puso del lado de la policía y dictaminó no presentar cargos contra Guerra por la muerte de Galindo.

Murray había sido socio de los abogados George Laughrun y Michael Greene, que representaron a los oficiales del CMPD, Guerra y Courtney Suggs, quienes fueron beneficiados por el dictamen de no llevarlos ante el Gran Jurado por la muerte de Galindo.

Después, el  pasado 30 de septiembre, en el caso civil, el magistrado Robert Conrad, juez de Distrito del Oeste de Carolina del Norte, emitió un veredicto en el que otorgó la razón a los policías y negó la opción a la Zamorano-Alemán para realizar un juicio por la muerte de su marido.

En ambas instancias, los funcionarios judiciales no tuvieron en cuenta el video del propio CMPD que muestra la prueba reina, el instante en que Galindo es objeto de balazos que le ocasionan la muerte.

La esperanza

Los abogados Luke Largess, y Brian Hochman, recomendaron a Azucena apelar la decisión de Conrad en la Corte federal del Cuarto Circuito en Richmond, Virginia, y la formalizaron el pasado 28 de octubre.

Azucena siente que el proceso legal ha sido largo. “Hubiera querido que se resolviera más rápido”.

Han pasado cuatro años y dos meses desde la muerte de Galindo y la demanda civil contra los policías y la Ciudad de Charlotte fue interpuesta el 29 de agosto de 2019.

La mujer, oriunda de México, igual que Galindo, dijo entender que los asuntos judiciales toman tiempo y que tiene esperanza que finalmente se haga justicia en la muerte de su pareja.

“El solo quería entregar la pistola que tenía. Él mismo llamó al 911 para que la recibieran. Les dijo varias veces que el arma no tenía balas”, ha reafirmado la viuda.

“Mi esposo solo quería hacer lo correcto, y lo mataron”, ha puntualizado Zamorano Alemán.

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