Charlotte.- A Margarito López Ríos los ojos se le llenan de lágrimas cuando habla acerca de la posibilidad de que algún día pueda viajar a México para visitar a sus tres hijos; de 29, 31 y 33 años, a quienes no ve desde hace trece años, y poder conocer a sus tres nietos, a quienes solamente ha visto en fotos.

Para este hombre curtido por el sol y el concreto durante sus largos años de trabajo en la construcción, esta posibilidad puede estar ahora más cercana que nunca, si el Departamento de Inmigración le da luz verde a una solicitud para quedarse en el país al amparo de la visa U, que otorga un estatus legal temporal a personas que han sido víctimas de crímenes y han colaborado con las autoridades en el esclarecimiento de los hechos.

Pero los encuentros del constructor mexicano con el Servicio de Inmigración de los Estados Unidos en el pasado reciente no han sido fáciles. Margarito ha estado detenido en una prisión  de inmigración, ha tenido que andar durante varios meses con un grillete electrónico en una pierna, ha pasado por un largo proceso de deportación, y al final recibió una orden de salida voluntaria que debió haber cumplido el 1 de marzo de este año.

“Los problemas comenzaron, cuando me arrestaron por manejar con la licencia revocada y me pusieron en proceso de deportación”, cuenta López, quien reconoce que la licencia le había sido revocada tras haber sido sorprendido manejando bajo los efectos del alcohol.

“Eso fue en la época en la que los inmigrantes indocumentados todavía podíamos sacar licencia para manejar en Carolina del Norte. Yo pasé la escuela, pagué las multas y cumplí con todo lo que la corte me ordenó. Pero cuando tuve el derecho de volver a sacar la licencia de acuerdo con aquel caso, ya estábamos en los momentos en los que a los inmigrantes no nos dejaban sacar licencia y no pude hacerlo”, sigue narrando el inmigrante su accidentada historia.

Pero a pesar de todo, después de esto Margarito decidió seguir manejando por su cuenta y riesgo, como otras decenas de miles de indocumentados en el estado, para según sus palabras poder pagar la casa que compró en la época de la bonanza económica y seguir manteniendo a su familia. Hasta que tuvo el encuentro con la policía que lo puso en manos de “la migra”.

“En estos momentos el proceso de deportación en su contra ha sido detenido, y de tener una orden de salida voluntaria que debe cumplirse de inmediato en cuanto termina el plazo dado por la corte, y tener que andar con un grillete en una pierna que controlaba todos sus movimientos, hemos logrado que se le permita estar en el país entre tanto se realiza todo el proceso de la visa U”, dice el actual abogado de López, Mo Idlibby.

Y es que de acuerdo con el testimonio del experimentado hombre de leyes, cuando Margarito llegó a su oficina, decepcionado después de haber gastado cientos de dólares en otros abogados, durante la primera entrevista descubrió que el hispano había sido años atrás víctima de un crimen muy violento, lo cual le convertía en un buen candidato para la visa U.

“A él lo atacaron a golpes aquí en Charlotte 15 hombres, quienes le golpearon hasta mandarle al hospital. Nosotros logramos encontrar los reportes policiales del incidente, y que la policía reconociera que él ayudó en el esclarecimiento del caso”, dice Mo, quien se manifestó muy optimista acerca de las posibilidades del mexicano y su esposa para ganar su caso y poder quedarse en el país legalmente.