Charlotte.- Cuando la Diócesis Católica de Charlotte fue creada en 1972, partiendo en dos el estado de Carolina del Norte, escasamente tenía 34 mil feligreses y la población hispana era tan poco significativa que no figura en los reportes especiales del Censo de la época.
Tres décadas después, en noviembre de 2002 el periódico oficial “The Catholic News & Herald” informó que los hispanos constituían el 50 por ciento de los católicos de la Diócesis, y que si la tendencia proseguía los latinos serían la mayoría en los 46 condados de Carolina del Norte, que están bajo la jurisdicción de Charlotte.

Pasaron casi seis años y el aumento de la feligresía hispana hizo que, en septiembre de 2008, la diócesis charlotense creara un grupo especializado en lo latinos integrado por diez coordinadores para atender las iglesias de las diez regiones o vicariatos, de la zona charlotense.

Hoy, el líder del vicariato hispano de la Diócesis de Charlotte, es el sacerdote, Fidel Melo, de origen mexicano, calcula que la grey latina que atiende Charlotte alcanza a los 280 mil integrantes.

“Yo llegué aquí cuando apenas había una que otra tiendita latina y los latinos eran pocos”, contó Melo, quien se estableció en el área en la década de los noventa.

De acuerdo con Melo, en la diócesis charlotense hay 93 parroquias o misiones, de las cuales alrededor de 70 tienen ministerio hispano.
“Proveemos los servicios religiosos de la misa, los sacramentos, los matrimonios, las confirmaciones, las confesiones y las primeras comuniones en español”, dice Melo.

El sacerdote explica que los menores de edad latinos hablan inglés y la atención para ellos en español se da en las clases de catecismo.
Además, el sacerdote recordó que la Iglesia ofrece los servicios de caridad, que no están limitados a los católicos.
“Tenemos los trámites de inmigración”, anotó el clérigo, sobre la asistencia que provee Servicios Sociales Católicos en sus oficinas de Asheville, Winston-Salem, Hendersonville y Morganton sobre ajuste de estatus, proceso consular, permisos de trabajo, peticiones familiares, naturalizaciones y ciudadanía.

No obstante, el sacerdote contó que la Iglesia se vio afectada por la crisis económica y hubo recortes en algunos de los servicios caritativos.

En relación con la renuncia del papa Benedicto XVI, defendió la decisión del pontífice.

¿Cómo quiere que sea el nuevo Papa?

“Quisiera que fuera latinoamericano y joven, que representara un gran cambio y una esperanza para nosotros los católicos”.
Helena Castro Feligrés de St. Matthew

“Desearía que sea diferente al que se retiró. Que sea transparente y su compromiso sea con el mensaje de Cristo y no con la iglesia como institución”. Raúl Acho, Feligrés de St. Gabriel

“Solo que sea un buen ser humano, una buena persona, con mucha inteligencia”. Roberto López, Feligrés St. Mark

“Los obispos tienen un límite de edad para retirarse, porque no el papa”, dijo, añadiendo que Benedicto XVI fue un hombre “realista, valiente, humilde y con amor para la Iglesia como institución.

Melo espera que el nuevo pontífice traiga lo mejor para la feligreses católicos sea exitoso para asumir los retos de una institución que confronta grandes desafíos.