Charlotte.- Guillermo Albán, un joven ecuatoriano de 24 años, recuerda con dolor el verano de 2008 cuando los doctores le diagnosticaron leucemia.

“Guille”, como es llamado entre sus familiares y amigos, dice que en ese momento su mundo se derrumbó. “Pensé que iba a morir”, contó Guille a Qué Pasa-Mi Gente.

Apenas con 21 años, dice que en ese entonces la vida para él era solo diversión, y que era irresponsable y había dejado la escuela porque creía que no la iba a necesitar.

Un día, comenzaron los síntomas y después de unos exámenes su médico ordenó hospitalizarlo de emergencia.

El joven contó con la suerte, que pese a su edad, un pediatra se hizo cargo de su caso y fue transferido a la unidad de niños donde de inmediato comenzó a recibir quimioterapia.

Pronto la enfermedad de Guille, afectó a toda su familia. El joven tenía de 3 a 4 sesiones a la semana de 8 a 10 horas diarias y requería del cuidado constante de Alicia, su madre, y su hermana Anita, que incluso tuvieron que dejar sus trabajos.

“Fueron días terribles, pero a veces Dios nos pone pruebas en el camino. Hoy le agradezco inmensamente que me haya devuelto a mi hijo”, manifestó la madre.

La familia contó con el apoyo de la comunidad ecuatoriana, que mediante fiestas, bingos, venta de comidas y hasta un campeonato de fútbol, recolectó dinero que sirvió para solventar algunos de sus gastos y las medicinas que requería el jovencito.

Hoy, tres años después de ser diagnosticado con la enfermedad, Guille está casi recuperado, ya se graduó de secundaria y en pocos meses será dado de alta.

“Creo que sin la ayuda de mi familia, mis amigos y todos los que estuvieron conmigo, no habría salido adelante por mi mismo”, anotó el joven ecuatoriano.

Guille reinició sus estudios escolares en el Colegio Comunitario Central Piedmont en marzo de 2010, y en mayo pasado finalmente recibió su diploma con su toga de graduación.

Dijo, que aspira cumplir varias metas, entre ellas poder estudiar periodismo para convertirse algún día en periodista deportivo.

“No quiero llevar la vida de antes. Ahora que tengo una nueva oportunidad, no quiero desperdiciarla”, concluyó.

Según Guillermo, su cuenta hospitalaria asciende al millón de dólares. Sin embargo, asegura que le han dicho los médicosque aún no debe preocuparse por pagar la deuda.