Charlotte. – Aun sin terminar el año, 2020 se ha convertido en el más sangriento en la ciudad desde 1993, cuando hubo una espiral de violencia por el impacto del uso de cocaína tipo crack, que dejo 129 homicidios.

Hasta la noche de Navidad, se habían registrado 121 asesinatos, de los cuales 6 ocurrieron en los días previos al 25 de diciembre.

 

Adolescentes latinas

Las dos víctimas más recientes fueron las adolescentes hispanas Katherine Roxana López Cruz, de16 años, y Michelle Ávila Robles, de 13, que fueron objeto de disparos.

El incidente ocurrió el jueves 24 de diciembre alrededor de las 10:45 de la noche en la cuadra 6600 de Olde Savannah Road, cerca de la intersección de Albemarle y Harrisburg.

El miércoles 23 de diciembre, David Victor Bruce, de 59 años, y Julia Rena McManus, de 50, fueron encontrados muertos a tiros en el norte de Charlotte, por un familiar.

Las víctimas fueron halladas alrededor de las 7:30 de la noche en los Thornberry Apartments, cerca de la cuadra 9900 de Brickleberry Lane, en el área de la Universidad, cerca de W. Mallard Creek Church Road.

El martes 22 de diciembre, dos hombres fueron asesinados a balazos al mismo tiempo en Charlotte, en lados opuestos de la ciudad.

El primer caso pasó en la cuadra 1100 de McAlway Road alrededor de las 10 de la noche cerca de la intersección de Monroe Road y N. Wendover Drive en el sureste de Charlotte, donde hallaron a Laquintin Marquis McManus, de 24 años, con una herida de bala.

El otro tiroteo ocurrió alrededor de las 10:55 p.m. cerca de 3100 Fairbrook Drive, al noroeste de la intersección de las carreteras interestatales 85 y 77 en el norte de Charlotte, cerca de Oakhurt Park.

Cinquay Jamario Farrer, de 30 años, fue hallado sin vida objeto de un disparo.

El domingo 20 de diciembre, el Departamento de Policía de Charlotte-Mecklenburg (CMPD) informó sobre la muerte el sábado 19 del hispano de origen colombiano Daniel Vergara, de 31 años. Vergara había sido agredido, según la agencia policial local, en un altercado ocurrido el jueves 17 de diciembre, alrededor de las 8:30 de la noche, cerca de la cuadra 5200 Valcourt Road en el norte de Charlotte.

Los homicidios no han parado en el territorio que cubre el CMPD desde principios de 2020.
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Ni siquiera la pandemia del Covid-19 redujo los asesinatos en Charlotte.

 

Julio

A mitad del año, a cifra de asesinatos habia llegado en Charlotte al pavoroso número de 62 en la tercera semana de julio, que también fue un mes sangriento.

Ocho homicidios se cometieron en nueve días previos al sábado 18 de julio, cuando un hombre fue hallado sin vida en el Este de la ciudad.

Todas las víctimas fueron sido hombres y todos murieron por armas de fuego.

Los tiroteos entre el 9 y el 18 de julio ocurrieron en una variedad de lugares, con un ritmo de asesinatos que supera a 2019 como el año más mortal de Charlotte desde 1993.

El año pasado se habían cometido 58 homicidios hasta esos días de julio.
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Al menos 40 de los homicidios hasta la mitad del año se habían cometido con armas de fuego.

Entre los asesinados estaban al menos tres adolescentes.

La mayoría de los fallecidos habían sido afroamericanos.

La ola de homicidios, coincidió con el inicio del desempeño Johnny Jennings, como jefe de policía del CMPD, quien se posesionó el 1 de julio.

Precisamente, Jennings afirmó que daría gran prioridad a la prevención y reducción de delitos violentos a través de iniciativas y asociaciones tanto con el sistema de justicia penal como con el sector privado.

 

Febrero

Hasta el 3 de febrero, habían ocurrido siete asesinatos en el territorio custodiado por el CMPD.

Todas las víctimas fueron afroamericanas, seis murieron por disparos, y la mayoría había tenido problemas con la ley.

Solo una mujer había sido objeto de homicidio en el primer mes del año.

Las cifras oficiales indicaron que en 2019 hubo 107 asesinatos en Charlotte.

La violencia

Héctor Vaca, de la organización Action NC, que hace seguimiento a las acciones de la policía local, como en el caso de la muerte del hispano Rubén Galindo, se refirió a la ola de asesinatos en Charlotte.

“La violencia es un síntoma de una enfermedad socioeconómica y política más grande. Por eso, nuestro sistema socio-político necesita tratarla como se tratan a otras enfermedades. Necesitamos mejores sistemas de educación, programas y oportunidades de empleo, sistema de salud mental, y más”, dijo Vaca.

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