Raleigh.-  En la vivienda de la familia Oliva Cruz, en Clayton, Carolina de Norte, no hay ánimo para celebrar. No hay árbol de Navidad, ni luces multicolores.  Mucho menos regalos.

“La Navidad se acabó el día que se llevaron a mi esposo”, señala a Qué Pasa Ruth Cruz, quien desde hace dos meses está sola a cargo de sus cuatro hijos.

La mañana del pasado 18 de octubre, agentes del Servicio de inmigración y Control de Aduanas (ICE) llegaron hasta el barrio de  “trailas” Massengill ubicado en la  carretera US70 y obligaron a Juan Oliva a abrir la puerta de su casa.  El padre inmigrante tenía una orden de deportación desde el 2014 debido a un cargo de DWI nivel 5, el más bajo rango de este delito.

Oliva fue llevado al Centro de Detención Stewart en Lumpkin, Georgia y deportado el 21 de noviembre a El Salvador.

“Lo procesaron rápido. No dio tiempo para que el abogado luchara su caso. Fue le día más triste para nosotros”, afirma Cruz.

“El único regalo es mi papá”
Alison tiene 9 años y esboza una sonrisa al contar, en un perfecto español, que sueña con convertirse en doctora cuando sea grande porque “le gustan muchos los números”. Pero, a la pregunta qué le gustaría que te trajera Santa, sus ojos se llenan de lágrimas.

“Lo único que quiero es que mi papá regrese a casa”, dice mientras su hermana menor Dara, de 4 años, se abraza a su mamá y sollozando pide “hablar con su papi”.

Alison cuenta que muchas noches tiene pesadillas donde llega la policía y se lleva a su papá y a su mamá. Ella no puede olvidar el día que los agentes de ICE tocaron la puerta de su casa.

“Anoche soñé que un amiguito me decía que mi papá se había muerto”, dice. El recuerdo de ese mal sueño la hace  romper en llanto y sus lágrimas contagian también a Dara.

En un intento por calmar a sus hijas, Ruth llama a su esposo. Hacen una video llamada y las niñas vuelven a sonreír.

¿Quién es mi princesa? Yo papi responde Dara. ¿Quién te ama mucho? Tú papi replica Alison, quien le recuerda las “noche de movies” que ambos solían tener. 

Comunicación a distancia
Al otro lado de la línea Juan Oliva intenta poner la mejor cara para que sus hijas no sientan su tristeza.

“Es muy duro estar aquí sabiendo que ellas están solas. Pero no las puedo traer a un país violento como El Salvador. Sería exponerlas a que las secuestren porque las pandillas piensen que tenemos dinero. Por eso ellas se van a quedar allá”, afirma Oliva. “Desde aquí estoy haciendo lo posible para ayudarlas”.

Al igual como una anterior entrevista con Qué pasa, Oliva reconoce que el cargo de DWI fue un grave error que le ha costado estar separado de su familia.

“Me ha costado tanto emocionalmente como económicamente. Pero fue un cargo que pagué, después de eso jamás quebré la Ley”.

Qué Pasa no halló ningún otro delito en contra del padre inmigrante.

El arresto y expulsión de Juan Oliva se suma a los 15,189 aprehensiones realizadas por agentes de ICE en las Carolinas y Georgia durante el año fiscal 2018, una cifra que ha superado en un 11% a las reportadas por la agencia federal en 2017.

Una difícil situación
Tras la detención de su esposo Ruth Cruz está intentado sacar a flote a sus tres hijas de 9, 4 y año y medio, así como al hijo de su esposo, un adolescente de 15 años quien poco antes del arresto de Oliva había llegado de El Salvador huyendo del crimen organizado.

“Nosotros habíamos decidido que mi esposo iba a salir a trabajar y yo iba a cuidar a las niñas porque era más seguro para ellas estar conmigo que dejarlas a cuidar con otras personas. Teníamos miedo que algo les pudiera pasar porque se ven tantas cosas malas. Ahora tengo que velar sola por mis cuatro niños”, explica.

Actualmente ella intenta reunir el dinero para la renta y el pago de los servicios, con la venta de pupusas y tamales a pedido.

Cruz no olvida a las personas que donaron dinero en la cuenta de Gofundme creada poco después del arresto de su esposo y a quienes solidariamente le han dado ayuda hasta el momento.

“Con ese dinero he podido pagar la renta y los servicios. Además de algunos gastos de los niños. Yo les agradezco de corazón a todos quienes aún sin conocernos nos dieron una mano”, afirma.

Cómo ayudar
Las personas que desean ayudar a la familia Cruz Oliva con dinero, comida y otras donaciones, puede hacerlo mediante la cuenta de Gofundme: www.gofundme.com/mi-esposo-fue-detenido-por-ice 

También a través de Qué Pasa enviando un mensaje al (919) 931-7539 o al inbox del Facebook www.facebook.com/QuePasaMedia para coordinar la recepción de donaciones.

Si desea hacer un pedido de pupusas o tamales puede mandar un mensaje de texto al (919) 332-9555.

Nota: El video de esta nota puede ser visto en el Facebook de Qué Pasa.