Agua de pozo
Los niños que toman agua de pozos privados tienen más probabilidades de convertirse en delincuentes cuando crecen, según un estudio. Credit: Archivo

Raleigh.- Los niños pequeños que toman agua de pozos privados tienen mayores probabilidades de convertirse en delincuentes cuando crecen, debido a la presencia de un elemento que se encuentra en el líquido vital, según un estudio académico.

La exposición al agua potable con plomo en los pozos en la infancia es un factor importante para después llevar una vida criminal, concluyeron los científicos de dos universidades que utilizaron datos de niños en el condado Wake en Carolina del Norte.

El estudio, publicado por académicos de las Universidades de Indiana y Duke, indica que existe un 21 por ciento más de probabilidades de convertirse en un delincuente después de cumplir 14 años, si el menor de 6 años bebió agua con plomo proveniente de un pozo. El análisis incluyó información de 20 años y una comparación entre los registros de los niños que se les realizó la prueba para detectar la presencia de plomo en la sangre entre 1998 y 2011, con los reportes de delincuencia juvenil del Departamento de Seguridad Pública estatal. 

Según el documento, entre los menores había tanto niños que viven en zonas rurales del condado, como pertenecientes a la clase alta y a comunidades pobres excluidas del acceso a los servicios públicos locales como el agua.

“El plomo en el agua potable es un problema cada vez que ocurre”, dijo el profesor Philip J. Cook, coautor del estudio y académico de la facultad de Salud Pública en Duke. Según Cook, específicamente en el condado Wake este no es un problema en los hogares que reciben agua potable de la ciudad. El problema se detectó “a veces” en familias que se abastecen de pozos.

La principal investigadora del estudio afirmó que ya se sabía que la exposición del plomo en la infancia está relacionada con un nivel de coeficiente bajo, menores ingresos y un riesgo de problemas en el comportamiento, así como de actividad criminal cuando la persona crece.

“Esta investigación destaca la necesidad de reconocer los riesgos para los niños que dependen del agua de pozos privados”, dijo Jackie MacDonald Gibson del Departamento de Salud Ambiental y Ocupacional en Salud Pública de la Universidad de Indiana, al señalar que este problema puede ser una carga para la familia y la sociedad en general.

A largo plazo, el costo para el erario por cada uno de estos niños es millonario. Según el estudio, por cada niño que se “salve” de una vida criminal, significa un ahorro superior a los 2 millones de dólares para la sociedad.

Crook aseveró que este problema no corresponde a suministros de agua nuevos, debido a que por regulaciones ya no puede haber plomo en las tuberías. El plomo en el agua es más recurrente en propiedades viejas.

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