Greensboro.- Sin hacer un anuncio público y evitando llamar la atención, el centroamericano que desde enero estuvo encerrado en una iglesia de Greensboro para evitar su deportación, salió ya de su “santuario” y está libre.

La orden que Oscar Canales tenía para abandonar el país fue cancelada por un juez de inmigración. Desde hace varias semanas, el empresario y padre de familia pudo volver a su vida normal en Greensboro.

“Gracias a Dios ya estoy fuera”, fue la declaración que dio a Qué Pasa el salvadoreño de 35 años, sin poder comentar más sobre su caso por instrucciones de su abogado.

Desde mediados de enero, Canales permanecía en el sótano de la iglesia UCC Congregational. Sin embargo, en el servicio dominical del 2 de septiembre se dio por primera vez el aviso sobre la partida de su huésped, además de dar una breve explicación en el boletín mensual de la iglesia.

“Tenemos grandes noticias que compartir con ustedes: ¡La orden para remover a Oscar fue terminada!”, dice el texto del documento creado por UCC Congregational. “Técnicamente, el juez de inmigración reabrió el caso de Oscar y canceló la orden de deportación”.

Gerry Chapman, abogado de Canales, declinó comentar sobre el caso de su cliente.

Un vocero de ICE también se negó a compartir información acerca del inmigrante, alegando reglas de confidencialidad puesto que no está detenido. El único dato que el portavoz de la agencia federal compartió es que Canales fue dejado en libertad en el pasado, con un grillete para monitorear su ubicación en todo momento.

No es claro cuándo es que Canales dejó de utilizar el grillete.

En mayo del 2013 fue la primera vez que Qué Pasa reportó sobre los problemas migratorios de Canales, cuando fue detenido por agentes de ICE. Desde entonces, el padre de cuatro ciudadanos estadounidenses ha evitado la expulsión del país, tras pasar tiempo en un centro de detención por mes y medio.