Greensboro, NC.- Sus padres mexicanos vinieron a Estados Unidos para recoger naranjas en Florida y sudar en los cultivos de tabaco en Carolina del Norte, con el mismo sueño de todos los inmigrantes, de cimentar mejores oportunidades para su familia.

Con catorce años de carrera en la Policía de Greensboro, el oficial Víctor Sánchez fue ascendido la semana pasada al rango de sargento, convirtiéndose en uno de los primeros hispanos en alcanzar este nivel de liderazgo dentro del departamento y un gran representante de los latinos en la policía.

“Entiendo a la población hispana, en qué posición están y la situación de pobreza que muchos enfrentan”, dijo Sánchez acerca de su nuevo rol, que incluye supervisar  a un escuadrón de diez patrulleros en el distrito 1 de la ciudad, que comprende parte del centro y noroeste de Greensboro. “Los inmigrantes necesitan alguien dentro de la autoridad que los comprenda”.

Durante la ceremonia de promoción para 18 oficiales el jueves pasado, el jefe de policía Wayne Scott dijo que estos hombres y mujeres “son los líderes de nuestra comunidad” y oficiales modelo para el departamento de policía. El jefe Scott describió a estos elementos “los mejores de los mejores”.

“Me siento muy orgullosa. Es un muchacho muy cariñoso y un hijo ejemplar”, declaró su madre María Sánchez, quien lo retrató en su infancia como un “niño inquieto, muy inteligente y responsable en la escuela”.

El sargento Sánchez representará a la comunidad hispana entre el liderazgo de la policía.

De trabajar la tierra a sargento de policía
Los padres de Sánchez inmigraron a Estados Unidos en 1978 y encontraron trabajo con su tiempo dividido entre los campos de naranja en Florida y las granjas de tabaco en Carolina del Norte. Víctor recuerda sus primeros años de vida  sentado en la tierra junto a las hormigas, mientras sus padres trabajaban de sol a sol.

Cuando llegó el momento de ir a la escuela, la familia Sánchez se estableció en Oak Ridge y Kernersville. Años más tarde Sánchez fue a la Universidad de Carolina del Norte  para estudiar contaduría, donde se dio cuenta que más allá que un trabajo de escritorio, su real interés era “hacer algo para la comunidad”. En una feria de trabajo había una mesa informativa de la Policía de Greensboro y ahí halló su destino.

El sargento Sánchez fue patrullero por cuatro años y después se desempeñó durante casi una década como policía dentro de una escuela, posición que le encantaba porque le daba la oportunidad de “influenciar a la juventud”.

Además, a través de los años ha sido condecorado por la policía varias veces. Recibió una medalla por salvar la vida de un niño que se ahogaba en la escuela y una mención especial por responder efectivamente a la amenaza de un intruso que quería entrar a la escuela que cuidaba para hacer daño a los estudiantes.

También ha sido reconocido por su trabajo con la comunidad hispana y el programa de identificaciones FaithAction.