Raleigh.- Mientras se encontraba trabajando en la instalación de una tubería de agua en el campus de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, Luis Martínez, de 39 años, falleció al caer en una zanja que se abrió repentinamente y quedó sepultado debido a que la empresa para la que trabajaba no le suministró el equipo un seguridad adecuado para su protección.

La muerte de Martínez es una de las 148 registradas en centros de trabajo en Carolina del Norte en 2011 (último año del que se tienen cifras completas) de acuerdo con el informe “North Carolina Workers Dying for a Job: A 2013 Report on Workers Fatalities in NC”, el cual destaca que los trabajadores hispanos son el grupo más vulnerable, ya que entre 2011 y 2012 de cada diez muertes laborales, casi tres correspondieron a trabajadores latinos.

Estas cifras contradicen los números oficiales del Departamento de Trabajo de Carolina del Norte (DOL) el cual reportó que durante el año pasado se registraron un total de 53 muertes relacionadas a actividades laborales.

Este informe, fue presentado durante un acto previo al día en Memoria de los Trabajadores —que se celebró el pasado 28 de abril—, frente al DOL, en el cual, unas 30 personas entre miembros de la comunidad, líderes sindicales, defensores de los trabajadores y miembros del clero, recordaron a las víctimas y pidieron que se impulsen reformas para proteger a los trabajadores y que casos como estos se puedan evitar.

“Hemos visto un número increíble de muertes de trabajadores latinos en el estado durante los últimos años, ya que la cuarta parte de todas las muertes de trabajadores en Carolina del Norte corresponden a inmigrantes latinos, a pesar de que representan sólo el siete por ciento de la población”, dijo Tom O’Connor, director ejecutivo de Consejo Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional (Cosh) y autor del informe. “Esto significa que los trabajadores hispanos están realizando las labores más peligrosas y lo están haciendo en condiciones riesgosas”.

Por su parte, Ronald García Fogarty, del Centro de Justicia de Carolina del Norte, aseguró que la falta de reforma migratoria es un factor muy importante para que se presenten estas elevadas cifras de muertes de trabajadores hispanos, ya que por el miedo no se atreven a reportar las malas condiciones en las que laboran.

“Tienen miedo de que los vayan a deportar si hablan y por eso suceden muchos accidentes”, dijo García Fogarty.

En este mismo sentido, Yazmín García Rico, representante de Studen Action with Farmworkers (SAF), aseguró que la situación que enfrentan los trabajadores latinos en materia de inmigración provoca que la comunidad este viviendo una situación muy tensa.

“Tenemos mucha gente realizando los trabajos que nadie quiere hacer. Muchos de estos trabajadores tienen miedo a hablar y denunciar las condiciones que enfrentan por el miedo a perder su trabajo o ser deportados.

Precisamente durante el acto habló Miranda, una trabajadora de una planta procesadora de carne de pollo que relató ante los asistentes las difíciles condiciones en las que tienen que trabajar los hispanos que son presionados a laborar a grandes velocidades sin ninguna seguridad ni descanso.

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