En Carolina del Norte, uno de cada ocho hogares no tuvieron suficiente para comer en los siete días anteriores.

Winston-Salem.- Carolina del Norte ha pasado lo peor de la pandemia del COVID-19, pero muchos todavía luchan por llevar alimentos a la mesa, sobre todo los hogares con niños. El pago de la renta y de otros gastos del hogar también suponen todavía un reto para muchas familias, indica un análisis del Centro de Justicia de Carolina del Norte publicado la semana pasada.

Antes de la pandemia, el estado tenía la novena tasa más alta de inseguridad alimentaria en la nación. En 2019, 559,500 hogares no podían pagar suficientes alimentos nutritivos para mantener un estilo de vida saludable y activo.

Durante el COVID-19, el hambre en Carolina del Norte se ha agravado y un ejemplo es la cantidad de personas del estado que dependen de los beneficios del programa de alimentos SNAP, que ha aumentado en un 29 por ciento, señala la organización.

Si bien no todos los hogares experimentan la inseguridad alimentaria por igual, los hogares con niños tienen más probabilidades de tener dificultades para poner suficientes alimentos nutritivos en la mesa.

Los resultados de una encuesta reciente de la Oficina del Censo muestran que, en Carolina del Norte, uno de cada ocho adultos (12%) que viven con niños dijeron que su hogar a veces o con frecuencia no tenía suficiente para comer en los últimos siete días. En total, más de 700.000 adultos del estado indicaron que su hogar padecía inseguridad alimentaria, un 25% más que en 2019.

La encuesta también indica que, en Estados Unidos, los adultos de raza negra y los latinos tienen más del doble de probabilidades de experimentar falta de alimentos que los adultos blancos.

Dificultades con la renta y otros gastos

De acuerdo con la encuesta, casi 400,000 inquilinos (17%) de Carolina del Norte están atrasados con el alquiler y más de 2 millones de adultos (28%) tuvieron problemas para pagar los gastos habituales del hogar en los últimos 7 días.

Una vez más, la encuesta señala discrepancias en las dificultades entre razas, indicaron desde el Centro de Justicia. En todo el país, los adultos de raza negra y los latinos tienen hasta dos veces más probabilidades de reportar estas dificultades que los adultos blancos.

“Estos números reflejan el daño financiero continuo creado por el COVID-19. Sin trabajos disponibles para muchos, la gente seguirá luchando con gastos como el alquiler, la comida y los suministros domésticos, lo que también crea desafíos para muchos habitantes de Carolina del Norte que desean regresar al mercado laboral”, indica el análisis del Centro de Justicia. “Para muchas familias sin ahorros a los que recurrir, un pago de alquiler atrasado del año pasado, por ejemplo, aún podría estar creando dificultades financieras en 2021”.

Hogares de madres solteras los más golpeados

En Estados Unidos, los hogares encabezados por madres solteras tienen más probabilidades de experimentar inseguridad alimentaria en comparación con los hogares encabezados por padres solteros, indica un análisis del Centro de Justicia de Carolina del Norte publicado este mes de julio.

El documento señala que, en 2020, casi el 30 por ciento de las familias encabezadas por mujeres solteras padecían inseguridad alimentaria, en comparación con el 15.4 por ciento de las familias encabezadas por hombres solteros.

Además, los hogares de color experimentaron más inseguridad alimentaria que los hogares encabezados por personas blancas. Así, las familias donde el cabeza de hogar era de raza blanca experimentaron inseguridad alimentaria a una tasa del 7.9 por ciento, en comparación con el 19 por ciento de las familias negras y el 15.6 por ciento de las familias latinas.

“Estas disparidades apuntan a problemas sistémicos como la brecha salarial racial y de género, así como el costo extremadamente alto del cuidado infantil”, apunta el análisis del Centro de Justicia.

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