Raleigh.- Las procesadoras de carnes y alimentos en Carolina del Norte siguen siendo los mayores focos de infección del COVID-19, según un reciente reporte del Departamento de de Salud y Servicios Humanos estatal (NCDHHS).

Desde el 22 de mayo al 21 de octubre se han identificado más de 6,035 casos de contagios en lugares de trabajo. De ellos, 4,611 han ocurrido en procesadoras de carnes y aves de corral y , de alimentos, 770 en fábricas de manufactura,  121 en sitios de construcción y 110 en el sector de Agricultura. Las muertes en ese mismo periodo, según la agencia de salud, llegaron a 28.

Estas cifras dan una mirada parcial del impacto de la pandemia en los trabajadores esenciales puesto que no todos los lugares están obligados a reportar los brotes con las autoridades de salud locales.

Desde que comenzó la pandemia Qué Pasa ha reportado contagios y muertes de trabajadores hispanos que laboran en “polleras” y procesadoras de carnes. Así como en fábricas de manufactura.

Los testimonios recogidos por el semanario daban cuenta de la imposibilidad de mantener la distancia social debido a la naturaleza del trabajo, así como la inequidad en el acceso a la salud de la comunidad latina, el temor a perder el trabajo y la imposibilidad de dejar de laborar pese a la pandemia.

En ese sentido, diversas organizaciones han pedido al gobernador Cooper tomar medidas urgentes y han criticado su decisión de cumplir su promesa de proteger a los trabajadores esenciales. Es así como la presión actual está centrada en el Departamento de Labor de Carolina del Norte.

“Cada día, los trabajadores corren el riesgo de contraer COVID-19 porque sus empleadores se niegan a hacer cumplir las pautas de distanciamiento social o proporcionar el equipo de protección adecuado”, dijo MaryBe McMillan, presidenta de la AFL-CIO del estado de Carolina del Norte. “El Departamento de Trabajo del estado debe actuar de inmediato, adoptar la regla propuesta y tomar medidas agresivas contra los empleadores que ponen en riesgo a sus trabajadores. Hacer menos es una abdicación total del deber del departamento de proteger la salud y la seguridad de los trabajadores de nuestro estado”.

Pese a las recientes cifra, el reporte del NCDHHS concluye que el número de casos asociados con plantas de procesamiento de carne y aves de corral ha disminuido desde principios de mayo.

“Emitir sólo una guía, en lugar de una regla aplicable, ignora el desequilibrio de poder inherente entre los trabajadores agrícolas y sus empleadores”, dijo Lariza Garzón, Directora Ejecutiva del Ministerio Episcopal de Trabajadores Agrícolas. “Los trabajadores agrícolas nos dicen que están asustados porque saben que el virus es peligroso, pero no pueden permitirse el lujo de faltar al trabajo o arriesgarse a perder sus trabajos si informan de los síntomas”.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *