Greensboro.- Una estudiante latina de Greensboro fue una de las doce jóvenes seleccionadas en todo el país para recibir una beca de $25,000 de la compañía Chick-fil-A.

Karina Juárez es una de las empleadas de la cadena de restaurantes en Greensboro y, como muchas jóvenes hispanas, es la primera de su familia en asistir a la universidad.

“Es algo muy significativo en mi vida porque mis papás no pudieron ir a la escuela”, dijo Juárez. “Para mí, esta beca es poder continuar, estudiar y mejorarme”, señaló en un vídeo compartido por la compañía.

La joven invertirá la beca en sus estudios de enfermería en la Universidad de Carolina del Norte en Greensboro.  

Los $25,000 forman parte de la iniciativa Remarkable Futures Scholarships, mediante la cual la compañía entrega cada año becas a sus empleados para que sigan con sus estudios universitarios.
Gracias a la beca, explicó Juárez, “mi papá no va a tener la preocupación de tener que trabajar horas extra para poder pagar mis estudios”.

Los doce jóvenes, que además recibieron computadoras portátiles para utilizar durante su etapa académica, fueron premiados debido a su perseverancia y grandes logros, señalaron desde la compañía.

“Los inspiradores beneficiarios de las becas de este año poseen sólidas habilidades de liderazgo, demuestran su compromiso con los logros académicos y continúan teniendo un impacto positivo en sus comunidades”, dijo Dan Cathy, presidente y CEO de Chick-fil-A.

Este es el caso de la joven hispana quien, además de estudiar y trabajar, ha invertido parte de su tiempo en ayudar a los demás.

“Karina es apasionada por ayudar a su comunidad en Chick-fil-A y más allá, a través de su participación en el club de español de su escuela secundaria, cantando en el coro de su iglesia, y como voluntaria preparando comidas para las personas sin hogar”, indicaron en un comunicado.

Cómo estadounidense de primera generación, Juárez atribuye su crecimiento personal y determinación a su herencia hispana y a la perseverancia demostrada por sus padres.

 

Desde 1973

Las becas de Chick-fil-A empezaron en 1973 cuando el fundador de la compañía, Truett Cathy, colocó un frasco de mayonesa vacío en el mostrador de su restaurante para iniciar un fondo universitario para uno de los miembros de su equipo. Desde entonces, la empresa ha invertido más de $110 millones en becas universitarias destinadas a más de 66,000 empleados.

Entre marzo y abril de este año, la compañía también entregará más de 7,000 becas de $2,500 a sus trabajadores de todo el país.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *