Charlotte.- El fin de semana del Día del Trabajo fue uno de los más violentos en la historia de la ciudad.

Cinco personas fueron asesinadas, entre los que estuvo el niño Kevin Antonio Calderón-Rodas, de 7 años de edad. Y al menos, otras siete personas resultaron heridas por armas de fuego.
El domingo 6 de septiembre, el jefe adjunto del Departamento de Policía de Charlotte-Mecklenburg (CMPD), Jeff Estes, contó que incluso rifles de asalto de alta potencia fueron utilizados en los tiroteos.

Como pandillas
Dos días después, el jefe del CMPD, Kerr Putney, sorprendió a la ciudad diciendo que los incidentes fueron actos al estilo de pandilleros y dejó entrever que las balaceras estuvieron interconectadas.

Aunque el CMPD no ha hecho ningún anuncio oficial sobre los avances de la investigación acerca de los tiroteos, fuentes consultadas por Qué Pasa-Mi Gente dijeron que al menos cuatro de los asesinatos tuvieron origen en un incidente entre dos grupos en el Noroeste de Charlotte.

Los dos primeros
Antes de las 5 de la mañana, del sábado 5 de septiembre, una discusión cercana a un inmueble conocido por los vecinos de la calle North Hoskins Road, como un club de motociclistas, concluyó con la muerte de dos individuos.

Los afroamericanos: Dominique Wheeler  y James Taylor habrían fallecido por el altercado.

Wheeler pereció en el lugar del tiroteo, y Taylor se movilizó hasta el Hospital Presbiteriano Novant Health, del Uptown de Charlotte, pero murió en el centro médico.

Una tercera persona resultó herida en la disputa.

Tercera víctima fatal
Pasada la media noche del sábado, Laquanta Young, una amiga de Wheeler fue ultimada, cuando se hallaba en el porche de su casa, en el Suroeste de Charlotte.

La mujer falleció por disparos hechos desde un vehículo en movimiento sobre la calle Echodale Drive.

Otro habitante de la vivienda fue herido con arma de fuego.

El niño
Previamente, en el mismo vecindario donde residía Young, cerca de las 9 de la noche del 5 de septiembre, se registró el tiroteo en el que mataron al niño Calderón Rodas.

El menor participaba en una fiesta infantil con motivo del cumpleaños de su prima Abigail Gámez, de 2 años, cuando tras la ruptura de la piñata, se desató una lluvia de tiros hacia el patio delantero de la vivienda ubicada en la calle Fieldvale Place, donde alrededor de 12 niños, levantaban los dulces del suelo.

En el incidente, hubo al menos otras cuatro personas que recibieron impactos de bala.

Víctimas colaterales
De acuerdo con las fuentes consultadas con Qué Pasa-Mi Gente, la investigación indica que los hispanos víctimas del ataque, originarios de Honduras y México, fueron objeto de una acción de error de identidad y estaban en el lugar equivocado.

Hasta ahora, las pesquisas señalarían que los atacantes emprendieron por error la balacera contra un grupo de seres humanos que no tenía nada que ver con la disputa iniciada en la calle North Hoskins Road.

La fatalidad se habría dado en medio de acciones de venganza entre dos grupos rivales y los anfitriones de la fiesta infantil se habían mudado a la vivienda hacía pocos días.

Según los familiares del niño Calderón Rodas, los atacantes fueron tres individuos, que por el sonido de los disparos usaron varias armas.

“No somos pandilleros”
Los parientes del menor han sido enfáticos en afirmar que no tienen nada que ver con pandillas y desconocen las razones de la agresión.

El CMPD no ha anunciado ningún arresto por los asesinatos,  pero las fuentes dijeron a Qué Pasa-Mi Gente, que los detectives llevaron a la sede policial a un individuo para interrogarlo, que estaría vinculado a la reyerta.

Recompensa
La policía de Charlotte ha ofrecido una recompensa de 10 mil dólares para quienes provean información sobre las balaceras.
El número a llamar es el (704) 432-8477.

¿QUÉ ES UNA PANDILLA?
Según las leyes de Carolina del Norte, una pandilla puede estar compuesta por tres individuos que se dedican a actividades criminales propias de pandilleros.

Un especialista acerca de las pandillas de Charlotte afirmó que en la ciudad existen las pandillas “hibridas”, que no están ligadas a grupos como los bloods o los crips, y que tienen su asiento en vecindarios.

“La identidad de estos grupos tiene que ver con las comunidades donde operan o el ascendiente de familiares que fueron pandilleros”.