Ramírez Nieto y sus hijos.

Charlotte. –  Dalia Cervantes, madre de tres hijos de Marco Antonio Ramírez Nieto, quien falleció el 2 de julio en el área de Greenville-Spartanburg en Carolina del Sur, cuyos restos llegaron a México dos semanas después de lo previsto, informó a Qué Pasa que la aerolínea Delta le ofreció 500 dólares de compensación en relación al caso.

“No acepté la oferta”, dijo Cervantes sobre el ofrecimiento hecho en los últimos días de agosto.

“Les dije que ese dinero no compensaba el daño que causaron a la familia de Marco Antonio, a mis hijos y a mí”, apuntó la madre mexicana.

Los gastos

“El recibo de la funeraria llegó por 2,712 dólares, en total he pagado 3,300 dólares, sin contar los gastos de mis viajes a Columbia, aquí en Carolina del Sur, y a Raleigh, Carolina del Norte, para lograr documentación relativa al envío de los restos de Marco Antonio”, afirmó Cervantes.

Según la mujer, la familia de Ramírez Nieto también incurrió en gastos por los viajes desde Guanajuato a Ciudad de México, para enfrentarse al problema que el ataúd no había llegado a tiempo y no lo entregaban en la segunda instancia.

La denuncia

Cervantes  escribió unas líneas en Facebook, el 23 de agosto, que causaron conmoción.

“Delta Airlines perdió documentos que se requerían para transportar el cuerpo de mi esposo a México. Su familia perdió la oportunidad de al menos verlo por última vez.  Su cuerpo fue guardado en el Aeropuerto (por Delta Airlines) por casi dos semanas, hasta que el Consulado de México pudo obtener algunos de los documentos que se habían desaparecido hasta ahora. A ellos no les importa su negocio. A ellos solo les importa los 2,000 que cobraron para transportar el cuerpo. Delta Airlines tiene que encontrar una mejor manera (de hacer las cosas). Ellos (los familiares) no lograron verlo más. Su cuerpo estaba descompuesto, cuando llegó finalmente”.

La respuesta de Delta

El 30 de agosto, Delta Airlines respondió a Qué Pasa un correo electrónico a pedidos de explicación sobre los hechos. La solicitud había sido hecha por la editora Andrea Forcada.

La respuesta fue hecha por Drake Castañeda, del área de Comunicaciones Corporativas de Delta Airlines.

“Hola Andrea y disculpas por la demora en comunicarme con usted. Vea el comentario sobre su consulta a continuación, que confirma el envío retrasado, que para su conocimiento se debió al extravío inicial de la documentación y al tiempo adicional posterior necesario para recibir la aprobación por parte del gobierno de usar copias de los documentos requeridos en cuestión, para esta desafortunada situación para la familia”.

“Nuestras más sinceras disculpas y pensamientos están con la familia, durante este tiempo después de la pérdida de su ser querido, y el retorno a México más tarde de lo esperado, luego de un retraso en la documentación requerida para la aceptación en el país. Además de comunicarse con nuestro punto de contacto principal en la funeraria, los equipos (de Delta) también están contactando a la familia, (y lo) más importante, con nuestro más sentido pésame”.

La situación

Las diligencias fueron hechas por la funeraria Forest Hills Funeral Home de Spartanburg.

Los restos debían salir el 11 de agosto desde Charlotte, hacer escala en Atlanta y arribar a Ciudad de México el mismo día.

“La madre no había visto a su hijo desde hacía 20 años y estaba ansiosa”, afirmó Cervantes.

Viajaron 5 horas y se tuvieron que quedar en un hotel y el cuerpo no llegó.

El 12 de agosto, el Consulado General de México en Raleigh inició averiguaciones, y se encargó de subsidiar parte del envío de los restos.

 Pese a todo Ramírez Nieto, solo llegó a México después del 22 de agosto.

“El señor Carlos Guzmán Camarena tuvo que contactar al gobernador del estado de Guanajuato para poder enterrar a Marco Antonio”, recordó.

La mujer dijo que los de la Funeraria Izquierdo en Uriangato, y dijeron que nunca habían recibido un cuerpo en el estado en el que se encontraba el de Marco Antonio.

“Todos dijeron que jamás habían visto algo así”, resaltó. La impresión que tienen es que el ataúd estuvo dos semanas en un área sin refrigeración en el Aeropuerto.

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