Raleigh.- En su balance anual, el gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper habló sobre los desafíos y resiliencia de los habitantes del estado durante la pandemia. En las más de 3,000 palabras pronunciadas en un discurso transmitido en inglés y español la noche del lunes, no hubo mención directa sobre la comunidad latina, afectada desproporcionadamente por la pandemia.

“Nos reunimos después de un año que no podríamos haber imaginado. Y ahora miramos hacia un futuro que puede ser incluso mejor de lo que imaginamos”, dijo el gobernador tras destacar la fortaleza de sus habitantes. “Y eso se debe a que el carácter de nuestras comunidades es aún más fuerte”.

Cooper destacó la labor de los trabajadores de salud, los gestos de generosidad de quienes han entregado comida, los educadores y la nuevas formas que las familias encontraron para mantenerse conectadas.

“Hay un sinfín de ejemplos de bondad y fortaleza que nos hemos mostrado unos a otros”.
También recordó que la pandemia del COVID-19 le arrebató la vida a 12,560 personas en Carolina del Norte.

Al hacer un balance sobre el impacto de la crisis sanitaria, Cooper dijo que ésta puso al descubierto la desigualdades existentes, así como la “necesidad crítica de fortalecer nuestras escuelas públicas y exigir una educación básica sólida para todos nuestros niños como lo exige nuestra constitución”.

“Las lagunas en el acceso a Internet de alta velocidad. Los salarios insoportables que requieren muchos trabajadores de Carolina del Norte, solo para llegar a fin de mes, para asumir múltiples trabajos que no brindan seguro médico”.

En este pasaje no mencionó que esas desigualdades afectaron desproporcionadamente a la comunidad hispana.

Sin embargo, reconoció que la labor de los trabajadores esenciales de primera línea fue importante para mantener el funcionamiento del estado.

“Los agricultores, los cocineros de restaurantes, los trabajadores de las tiendas de comestibles nos mantenían alimentados. Los educadores, conductores de autobuses, conserjes y trabajadores de la cafetería ayudaron a nuestros niños a obtener comidas, mantenerse seguros y aprender”, listó.

Y añadió: “Las fuerzas del orden, los bomberos y los técnicos de emergencias médicas nos mantuvieron protegidos. Apasionados manifestantes pacíficos de todo tipo nos desafiaron y nos recordaron la importancia de proteger nuestra libertad de expresión. Los líderes religiosos oraron por nosotros, nos ayudaron y consolaron. Los científicos e investigadores de nuestras excelentes universidades ayudaron a descubrir y fabricar vacunas y tratamientos. Las mamás, los papás, los abuelos, los niños, los vecinos, los amigos, la gente común, soportaron juntos y se ayudaron mutuamente”.

Pide avanzar hacia otros cambios
Cooper hizo un balance de aquellas decisiones tomadas por su administración para paliar el impacto de la pandemia. Así como la ayuda aprobada por la Asamblea Legislativa para ayudar a las familias y negocios afectados.

Apeló a la colaboración con el poder legislativo para pedir la expansión del Medicaid que dará “atención médica a los trabajadores que no la tienen”.

También saludó la decisión de Apple de elegir a Carolina del Norte para su primer campus y centro de ingeniería. Ante eso expresó la importancia de invertir en becas en universidades y colegios comunitarios para formar más profesionales que cubran las nuevas plazas laborales que se están abriendo en el estado.

En otro pasaje de su discurso señaló la necesidad de expandir la tecnología y el acceso a Internet de alta velocidad.

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