Un servicio de automóviles sin conductor podría estar en las carreteras públicas de Tokio a tiempo para los Juegos Olímpicos de 2020, ya que Japón busca implementar la inversión en nuevas tecnologías para impulsar el crecimiento económico, según una revisión estratégica del gobierno anunciada el pasado lunes.

La propuesta es parte de un paquete más amplio de políticas fiscales y económicas que el gobierno pretende presentar a fin de este mes.

La revisión dice que el gobierno planea comenzar a probar un sistema de automóviles sin conductor en las vías públicas en algún momento de este año fiscal con el objetivo de lanzar el servicio para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Los economistas ven un enorme potencial en el desarrollo de tecnologías autónomas de vehículos y de inteligencia artificial, que podrían ayudar a las empresas a hacer frente a una fuerza de trabajo que envejece y es difícil de reemplazar.

Sin embargo, las empresas japonesas han tenido problemas para mantenerse al día con sus homólogos chinos, europeos y estadounidenses al implementar tales innovaciones en sus prácticas de trabajo.

La economía de Japón se contrajo en el primer trimestre, terminando ocho trimestres consecutivos de crecimiento, que fue la expansión continua más larga desde los años ochenta.

Desde que asumió el cargo a fines de 2012, Abe introdujo varios cambios graduales que han beneficiado a la economía atrayendo a más mujeres a la fuerza laboral, reduciendo la brecha salarial entre empleados regulares y por contrato, aumentando el turismo receptivo y abriendo lentamente la puerta a la mano de obra extranjera.

Japón también declaro recientemente creer que los vehículos autónomos van representar más del 30% de las ventas de autos nuevos para el 2030 a medida que el país trabaja para mantener su ventaja tecnológica y reducir el liderazgo de Europa en la creación de reglas para el campo.

Esos autos funcionarán de manera autónoma excepto en emergencias, logrando el llamado tercer nivel de automatización de los cinco estándares internacionales.

La estrategia también implica extender los servicios de transporte autónomo en regiones limitadas para 2020, con la expansión a 100 localidades a nivel nacional para el año 2030, ya que Japón busca promover la tecnología y mantener el transporte público en funcionamiento en áreas menos pobladas.