Raleigh.- El debate de una reforma migratoria que abra una vía de legalización para más de 11 millones de inmigrantes indocumentados comenzó la semana pasada en Washington DC luego que el presidente Barack Obama y un grupo bipartidista de senadores anunciaran las bases de una legislación que podría estar lista muy pronto.

Mientras que el presidente ha dicho que espera que la reforma migratoria sea votada antes de medio año, los senadores anunciaron que podrían tener un proyecto  redactado para marzo.
Pero más allá de plazos, aunque las dos propuestas coinciden en muchos aspectos, como en abrir una vía hacia la ciudadanía para los indocumentos, reforzar la seguridad fronteriza, reformar el sistema de visas y sancionar a los empleadores que contraten inmigrantes sin permiso, hay algunas diferencias que podrían entorpecer un acuerdo.

Diferencias

Una de las principales diferencias radica en que el plan de los senadores exige que primero se garantice la seguridad en la frontera antes que los inmigrantes indocumentados puedan aplicar a la ciudadanía, algo que en el plan de Obama no está condicionado más allá de el pago de multas y la revisión de antecedentes.

También podría afectar un acuerdo la propuesta de Obama mediante la cual los residentes permanentes y ciudadanos puedan solicitar una visa para sus parejas del mismo sexo, un tema sensible para los republicanos conservadores.

El senador republicano Marco Rubio, uno de los ocho que elaboraron la propuesta bipartidista del Senado, ya dejó claro que no coincide con el plan de Obama.

“El discurso del Presidente dio la impresión de que piensa que reformar las leyes migratorias rápidamente es más importante que reformarlas correctamente”, dijo Rubio en una declaración en la que criticó el discurso que Obama dio en Las Vegas donde anunció su plan de reforma.
Rubio también criticó a Obama por “ignorar la necesidad de reformar el programa de trabajadores temporales, para asegurar que éstos se ajustan a las necesidades de la economía del país”, como se plantea en el acuerdo bipartidista del Senado.

En su discurso en Las Vegas, el Presidente agregó otro punto de presión al advertir que si el Congreso no actuaba con celeridad para avanzar en una ley de reforma migratoria, él presentaría la suya. “Propondré una ley e insistiré en que la voten”, dijo.

Días después, en una entrevista con Univision, Obama añadió: “debemos darle tiempo al debate pero si tardamos más de tres meses sí sería un problema”.

Posiciones conciliadoras

Sin embargo, todo indica que hay una mejor disposición de ambos partidos para alcanzar un acuerdo, como lo evidencia el nuevo discurso del senador republicano John McCain, quien en el pasado se oponía a una reforma y hoy firma el plan bipartidista.

“Si bien hay algunas diferencias en los enfoques de este tema, compartimos la creencia de que cualquier reforma debe reconocer a Estados Unidos como una nación de leyes y una nación de inmigrantes”, dijo McCain tras el discurso de Obama. “Soy cautelosamente optimista de que trabajando juntos, podemos encontrar puntos en común y avanzar en este tema de vital importancia“.

El senador demócrata Bob Menéndez también destacó el nuevo espíritu de sus colegas.
“Reconozco que hay retos difíciles por delante, pero creo que ahora, más que nunca, hay un espíritu y el compromiso de nuestro presidente y por mis colegas en ambos lados para aprobar finalmente una reforma significativa, comprensiva de inmigración“, declaró Menéndez.

Incluso entre los demócratas más conservadores parece haber por fin una voluntad de conseguir una reforma migratoria, como es el caso de la senadora de Carolina del Norte, Kay Hagan, quien en el 2010 votó en contra del DREAM Act, la ley que planteaba abrir una vía de legalización a los estudiantes indocumentados.

“Hay demasiados asuntos importantes que no han sido resueltos en Washington a causa de las disputas partidistas, es por eso que me complace ver que un grupo bipartidista de senadores ha llegado a un consenso sobre los principios para reformar nuestro sistema migratorio”, dijo Hagan en una declaración a Qué Pasa.

“Continuaré apoyando un enfoque integral para la reforma migratoria y consideraré cualquier propuesta en ese contexto”, dijo.

Sin embargo, a pesar del entusiasmo por un posible acuerdo para una reforma migratoria, queda mucho por debatir y negociar en el Capitolio antes de alcanzar los votos necesarios.
En la Cámara de Representantes, donde los republicanos son la mayoría con 232 miembros frente a 200 demócratas, se necesitan al menos 218 votos, mientras que en el Senado, dominado por los demócratas con 60 de los 100 senadores, se requieren 53.