La reforma migratoria está  en el centro del debate.  ¿Será una realidad finalmente?
El presidente Barack Obama dijo hace unos días: “Insto al Senado a que avance pronto en este proyecto de ley y, como les dije a los senadores estoy dispuesto a hacer lo que sea para asegurar que la reforma migratoria integral se convierte en realidad tan pronto como sea posible”

Es un debate que atraviesa al Senado, a los políticos, la opinión pública, a las instituciones y a cada uno de los que se ven afectados por la reforma migratoria.
Tal es así que según una encuesta divulgada en los últimos días el 71% de los estadounidenses aprueba una reforma migratoria que permita la legalización de la población indocumentada en EE.UU.

El 1 de mayo miles de inmigrantes reclamaron el fin de las deportaciones y la aprobación de una reforma migratoria que les permita legalizar su estatus y ordenar sus vidas dejando atrás los temores.

No es para menos, ya que la reforma afectaría a once millones de inmigrantes indocumentados que viven actualmente en Estados Unidos.

“El tiempo es ahora”, fue una de las consignas que coreaban los manifestantes, acompañados con carteles que exigían el fin de las deportaciones, en la multitudinaria manifestación.
¿Cómo viven los inmigrantes hispanos en Carolina del Norte estos debates en relación a la reforma? ¿Hay expectativa? ¿Desconfianza? ¿Alegría? ¿Compromiso? ¿Indiferencia? ¿Interés?
¿Están suficientemente informados? ¿Participan? ¿Intervienen en grupos donde se debate la cuestión? ¿Tratan de estar al día con las noticias y novedades?

¿Se sienten partícipes de algo que puede cambiar sus vidas y las de sus seres queridos? ¿O piensan que pase lo que pase todo va a ser igual para el inmigrante latino?
Es necesario hacerse estas preguntas y entender dónde cada uno está situado,  y ver si se prefiere ser protagonista o mero espectador de lo que pasa con la reforma.

Según el grado de integración e interés, cada uno tendrá una participación más activa.
¿Están al tanto de las formas en las que pueden apoyar la reforma?

Reforma Migratoria y vida privada

La reforma es un tema de enorme importancia. Una posibilidad de cambio. Una nueva perspectiva para todos los inmigrantes que llevan padeciendo muchos años las leyes migratorias.

En estos días líderes religiosos de diferentes iglesias y sindicatos se pronunciaron a favor de la reforma de inmigración que sea justa y legalice a los 11 millones de indocumentados en el país.
Muchas voces se escuchan. Algunas a favor, otras en contra.

Ahora bien, ¿cómo impacta en la vida privada la posibilidad de que la reforma migratoria sea aprobada?

¿Es un tema de conversación en las casas, en las familias, en los lugares de trabajo, o entre amigos?

¿Hace que el futuro se vea distinto?
¿Cambian las expectativas y proyectos en la vida personal ante la posibilidad del cambio en la legislación para los inmigrantes?
¿Impacta en el estado de ánimo?

Los sucesos de la vida política y social del lugar en que se vive influyen directa o indirectamente en la calidad de vida, en los proyectos, en las perspectivas de futuro y en estado emocional de las personas.

Todos sabemos que la reforma migratoria es un tema altamente sensible para  la mayor parte de la población hispana que vive en Estados Unidos.

La reforma migratoria podría impactar notablemente en la calidad de vida de cada quien. No es, en ese sentido, algo ajeno. Por el contrario, se trata de un marco legal que transformaría la cotidianidad de muchísimas personas.

La pregunta sería, ¿pueden los hispanos influir en el curso se los acontecimientos?
¿Puede cada uno desde su lugar colaborar con la reforma?

Para actuar es necesario tomar una posición. Y para tomar una posición es imprescindible estar bien informado.

Hace no muchos días dijo Dana Cope, director ejecutivo de Asociación de Trabajadores del Estado de Carolina del Norte: “Tengo un mensaje para los americanos. Muchos de ellos sugieren que debemos enviar a 11 millones de personas de regreso a casa. Bueno, hoy tengo algo que decirles: estas personas no se van, ¿y saben por qué?, por qué ellos ya están en su hogar”.

¿Es Estados Unidos el hogar de los hispanos de Carolina del Norte? ¿Se sienten verdaderamente “en casa”?

Un hogar debería ser el lugar donde uno se siente seguro.

¿Es posible hacer algo para que “este hogar” que tantos hispanos han elegido para desarrollar sus vidas y sus familias sea un lugar seguro?

Si “el tiempo es ahora”, es ahora el momento de estar informados y comprometidos.
Es hora de que las leyes cumplan su función: proteger a sus habitantes.
Porque no es lo mismo vivir bajo el amparo de la ley, que teniendo que huir de ella.

Frase de la semana

Para que pueda surgir lo posible es preciso intentar una y otra vez lo imposible
Herman Hesse