El concepto de ansiedad tiene su origen en el término latino anxietas  que significa angustia o aflicción.  Según Wikipedia la ansiedad “es una respuesta de anticipación involuntaria del organismo frente a estímulos que pueden ser externos o internos, tales como pensamientos, ideas, imágenes, etc., que son percibidos por el individuo como amenazantes y/o peligrosos, y se acompaña de un sentimiento desagradable o de síntomas somáticos de tensión”.

Mucho se habla en nuestros días de la ansiedad de la vida contemporánea. La instantaneidad, el ritmo vertiginoso, las exigencias, las amenazas externas, la incertidumbre por el futuro, los cambios permanentes, la realidad plasmática, la centralidad del dinero, la economía fluctuante, las relaciones cada vez más efímeras, son algunos de los factores que hacen que muchas personas vivan en un estado de ansiedad o preocupación permanente. Tanto es así que algunos llegan a sostener que la ansiedad es una de las epidemias de la época.

Según algunos estudios el uso excesivo de las redes sociales se puede relacionar con síntomas de depresión y ansiedad. Sin duda, las redes sociales han tenido un impacto fenomenal en los hábitos de todos. Nuevas formas de vincularse, de trabajar, de conocerse de conectar con otros sin necesidad de la presencia física ha ido trastocando los modos clásicos. Muchos de los modelos de vínculos que conocíamos han caído y los nuevos modos aún son inestables. Esto también, de algún modo, impacta en nuestras emociones.

Es importante destacar que la ansiedad de la que hablamos no  es una patología. Es una emoción común como el miedo o la felicidad. Se trata del estado que tiene una persona que experimenta frecuentemente intranquilidad, nerviosismo o preocupación.

Otra cosa muy distinta son los “Trastornos de Ansiedad”. Los trastornos de ansiedad necesitan tratamiento. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), estos trastornos incluyen a los ataques de pánico, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y las fobias. Estos trastornos deben ser diagnosticados y tratados por profesionales de la salud que ayudarán al paciente a recuperarse de ellos. Para superar los trastornos de ansiedad, los profesionales pueden recetar ansiolíticos o sugerir terapias psicológicas.

Entonces, una cosa es la ansiedad que sentimos como consecuencia de diversos factores de la vida diaria y otra muy distinta son los Trastornos de Ansiedad que deben ser tratados por un especialista.

La pregunta ahora es, ¿qué hacemos con la ansiedad diaria? ¿Qué hacemos con la ansiedad que nos impide disfrutar de nuestra vida y nos mantiene en un estado de nerviosismo y preocupación? ¿Hay alguna forma de manejarla?

El doctor Robin Kowalski, profesor en psicología de la Universidad de Clemson, opina que las quejas excesivas programan al cerebro a volverse ansioso. Según este doctor, tener una constante actitud quejosa y pesimista nos vuelve más proclives a la ansiedad.

En este sentido, cambiar esta tendencia a quejarse y a ver todo negro ayudaría a bajar los niveles de ansiedad que padecemos.

¿Cómo hacerlo?

Existen actividades que ayudan bajar la negatividad y la queja:

  1. Mostrarse agradecido por los detalles. Agradecer es valorar. Es poner en valor lo que uno tiene. Es también, apostar a lo positivo que cada quien tiene en su vida.
  2. Estar consciente de uno mismo. Esto significa ser conscientes de lo que nos pasa en todos los aspectos de nuestra vida.  Ser conscientes de las sensaciones físicas, emociones, sentimientos y necesidades. Conocernos. Observarnos. Dejar de tener los ojos siempre puestos afuera y empezar a mirar hacia uno mismo.
  3. Iniciar un nuevo modo de lidiar con lo que nos parece negativo.  Se trata cambiar nuestra reacción ante la circunstancia que nos incomoda o no nos gusta. Nunca podremos obligar a los otros a cambiar, y hay muchas circunstancias que no podemos cambiar, lo que sí podemos cambiar es nuestra manera de enfrentar lo que nos hace sentir mal. El cambio, entonces
  4. Practicar el esfuerzo y la perseverancia. Las quejas nos llevan a un lugar de pasividad. Ante lo que no me gusta o hace bien, ¿qué hago? Quejarme. Es esto un círculo vicioso que solo conduce a un amento del malestar y de la ansiedad. Por lo contrario hacer, ocuparse, perseverar en lo que cada quien se propone cambia el circuito neuronal. Hacer nuestro mejor esfuerzo en cada una de las áreas de nuestra vida para llevar a cabo las soluciones pertinentes es iniciar un nuevo modo.
  5. Practicar alguna actividad física que nos de placer. El cuerpo puede ser de gran ayuda. Si conectamos con el cuerpo, este nos lleva al aquí y al ahora. El cuerpo vive en el presente. La conexión con el aquí y el ahora, nos ayudará a evita los pensamientos de anticipación que generan ansiedad.

FRASE DE LA SEMANA

“La Ansiedad es uno de los estigmas de la sociedad moderna.”

 

 

 

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