Muchas personas son víctimas de la violencia en el hogar. Ese sitio, el propio hogar, que debería ser un refugio, un lugar seguro, un lugar tranquilo y amoroso es para muchos un verdadero infierno. Violencia Doméstica es uno de sus nombres.  Violencia familiar, es otro. Familias que viven en una situación de terror constante. Gritos. Miedo. Amenazas. Golpes. Palizas. Son algunas de las palabras que describen la situación. 

La violencia doméstica es un delito. Pero es un delito que muchas víctimas no se animan a denunciar. 

Es un delito que ocurre detrás de las paredes de la casa. En la intimidad del hogar. Sin testigos. Con víctimas que no saben o no pueden defenderse.

Se la define como la violencia que uno de los miembros de la familia ejerce sobre los otros, o sobre alguno en particular. 

Cualquiera puede ser víctima de violencia doméstica. Pero las estadísticas nos muestran que la mayoría de las víctimas son mujeres, niños y ancianos. Los más vulnerables. Los que tienen menos posibilidades de defenderse. 

En una familia violenta todos los integrantes se ven afectados. Directa o indirectamente todos reciben los efectos de esa violencia. 
Vivir en un hogar violento daña emocionalmente. Las heridas psicológicas que la violencia deja son muy difíciles de curar. 

Formas de violencia doméstica

  • Violencia física: golpes, palizas, empujones, cualquier tipo de maltrato físico
  • Violencia psicológica: amenazas, intimidación, aislamiento, humillaciones, descalificaciones.
  • Violencia verbal: gritos, insultos, palabrotas, amenazas.
  • Violencia económica: sometimiento a través de la dependencia económica.
  • Violencia sexual: forzamiento a tener sexo, o a participar de actos sexuales que el otro no desea. 

Estos tipos de violencia pueden ser ejercidos:

  • Por el marido hacia la mujer
  • Por la mujer hacia el marido
  • Por el padre, madre o sustituto hacia los niños
  • Entre hermanos
  • Hacia un abuelo que viva con la familia

Todas estas formas de violencia son violencia doméstica. Todas deben ser denunciadas 

Es violencia doméstica cuando: 

  • Te pegan, golpean, empujan, pellizcan, tiran del pelo. 
  • No te dejan decidir, te controlan, te persiguen, te celan, te amenazan. 
  • Te obligan a tener relaciones sexuales. 
  • Te esconden tus documentos, el dinero, tus cosas. 
  • Te obligan a alejarte de tus seres queridos. 
  • Te degradan, te desvalorizan, te insultan
  • Golpean, insultan o amenazan a tus hijos

Cuando los niños son testigos de la violencia
En muchos hogares los niños son testigos de las peleas entre sus padres. Peleas duras. Peleas con gritos, insultos, portazos, amenazas. Peleas con golpes, con empujones. Peleas que terminan en golpizas. Peleas que pueden terminar en tragedia.

Los niños viven aterrorizados por esta violencia
Y el miedo no termina cuando la pelea acaba. El miedo sigue allí. Latente. Como un monstruo agazapado en la oscuridad. Terror a que la violencia vuelva a empezar. Terror a que la golpiza sea peor. Miedo a que el agresor empiece a golpearlo al él, al niño que aún es muy pequeño para defenderse. O para defender a su madre. 

En este clima de terror los niños crecen perturbados. No pueden disfrutar de su infancia ni desarrollar sus potenciales. 

Vivir con miedo no es vivir
La reacción de cada niño en una familia puede variar, dependiendo de la edad y de la situación en el hogar.  Para los niños no es fácil hablar de lo que les ocurre. Pero demuestran que algo no va bien en casa cambiando su comportamiento. 

Algunos de los cambios son: Sentirse asustados, confundidos, enojados, culpables, avergonzados. Actuar de manera indiferente.  Alejarse de amigos o de actividades.  Comportarse como si fueran más pequeños: reaccionar con berrinches, orinarse en la cama o chuparse el dedo. 

Experimentar náusea, dolor de estómago, dolor de cabeza o cansancio.  Dificultad para dormir, pesadillas, o temor a la oscuridad. Cambios en el apetito;  subir o bajar de peso.  Tratar de actuar como niños perfectos, o tratar de cuidar a los demás. Mostrar una excesiva preocupación por la situación familiar.  Bajar su rendimiento académico. Tener dificultades para concentrarse en la escuela.  Pelear con otros niños. Irrespetar a los maestros. Mentir o robar.  Involucrarse en actividades peligrosas o ilícitas como empezar a usar drogas, o meterse en problemas con la ley. 

Buscar ayuda
Si estás viviendo una situación de violencia familiar es necesario que busques ayuda. Por tu bien y por el de tu familia. Nadie merece vivir en una situación de violencia. 

 

Frase de la semana
Me opongo a la violencia, porque cuando parece causar el bien éste sólo es temporal, el mal que causa es permanente.
Mahatma Gandhi
 

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