La ansiedad es un problema que afecta a gran parte de la población.  Se dice que la ansiedad forma parte de la condición humana y que sirve para afrontar situaciones de peligro o riesgo. Sin embargo, cuando es demasiado intensa, se convierte en una fuente de sufrimiento que es necesario controlar.

La ansiedad es un sistema de alerta que se activa en previsión de un peligro. Genera un estado corporal y mental, que sirve para que se pongan en marcha conductas como el escape o la lucha, dos maneras de defenderse del peligro externo.

El problema aparece cuando no se trata de una situación amenazante exterior, sino de pensamientos que hacen ver amenazas en cualquier cosa. Son los pensamientos o fantasías amenazadoras las que disparan un estado de ansiedad y no una situación de amenaza externa real. De los pensamientos no es posible huir ni luchar. Esto lleva a que el mecanismo se dispare aumentando la ansiedad a un grado perturbador.

Una persona puede ir viajando tranquilamente en un bus y empezar a pensar en todas las situaciones amenazadoras que podrían ocurrir, un accidente, una tormenta, un incendio, etc. Estos pensamientos y fantasías dispararán en la persona un estado de ansiedad innecesario, ya no hay ninguna situación de amenaza real. La ansiedad se incrementará por las amenazas imaginarias y el viaje de la persona se convertirá en un martirio.

Muchas situaciones que podrían ser agradables se convierten en un infierno para la persona que padece ansiedad.

Conducir, hablar, relacionarse con un grupo de personas, ir a un curso, ir al médico, salir de compras, presentarse a un examen, viajar, estar con amigos, ver una película en el cine, etc. Son situaciones cotidianas de las que podría disfrutar, pero que se convierten en un martirio para las personas que sufren ansiedad.

Síntomas de ansiedad
Algunos de los síntomas que acompañan a la persona son: sensación de ahogo, asfixia, palpitaciones, sudoración, tensión muscular, sequedad de boca, bloqueos mentales, sensación de irrealidad, estado de confusión, olvido de palabras, perder el hilo de la conversación, dificultades para conciliar el sueño, apatía, ganas de llorar, pensamientos repetitivos y aceleración mental.

Recomendaciones para vencer la ansiedad

Cambie el foco de atención.
Sus síntomas no son los protagonistas de la situación que está viviendo. El protagonista es usted. Deje de estar pendiente de cómo se comporta su cuerpo, de ver la intensidad con la que se manifiestan sus síntomas de ansiedad y cómo condicionan su vida. Mantenga la calma. No se obsesione con los síntomas de ansiedad. Ponga su mente en otra cosa. Aprenda técnicas de relajación y meditación.

Háblese con otras palabras.
La manera que tiene de pensar y expresarse condiciona sus emociones y su comportamiento. Si en su diálogo interno se repite que hay amenazas, su sistema nervioso se activará y desencadenará la respuesta de ansiedad. Necesita hablarse a sí mismo en otros términos. Sustituya los pensamientos trágicos por otros que le ayuden a ver el mundo sin ese carácter amenazante. Detenga las fantasías de tragedias y piense en positivo.

Las palabras con las que se habla a usted mismo son fundamentales. Si cambia lo que se dice cambiarán sus reacciones.

Deje de evitar.
Enfrente lo que lo atemoriza. No deje que el temor a la ansiedad limite sus decisiones y sus acciones. Generalmente la causa de la ansiedad está en los pensamientos tremendistas y atemorizadores. No son las situaciones en sí, sino los pensamientos que se tienen sobre ellas los que causan la ansiedad. Enfrente sus pensamientos. Trate de entender de dónde vienen y porqué los tiene. No permita que los pensamientos negativos comanden su vida.

Actúe.
Nadie lo va a hacer por usted. Deje de rumiar. La solución no está en las vueltas que da a su problema. La solución está en relajarse, pensar de forma útil, reír y desdramatizar, descansar, llevar una vida equilibrada, tener amigos y pasar buenos ratos. No lo razone todo. Deje de anticipar todo lo que puede suceder. Viva. Si quiere superarse, tiene que correr un riesgo, aunque sea pequeño, pero la vida los tiene. Nada ocurre si usted no participa. Usted es el protagonista de su vida. Nadie puede vivir por usted. Dejar de hacer cosas no es la solución a su ansiedad.
Si no puede controlar la ansiedad es aconsejable que haga una consulta con un profesional de la salud.

Frase de la semana
“Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, la mayoría de las cuales nunca sucedieron”

Michel de Montaigne

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