Mucho se habla de la forma en la que nos relacionamos con los demás. Es sabido que gran parte del sufrimiento humano está originado en los vínculos con los otros. El amor. El afecto. El miedo al abandono. La necesidad. Querer y ser querido. Sentirse solo, aislado. Sentirse incomprendido, ser incapaz de comprender. Comunicarse. Entenderse. El poder. Dominar o ser dominado. Un mundo de dificultades se abre a la hora de establecer  vínculos y más de una vez uno sale lastimado. ¿Qué hacer?

La verdad es que mantener una buena relación con los demás es un desafío. Y mucho más cuando está en juego el amor.

Uno de los problemas que suelen aparecer con frecuencia en los vínculos son las relaciones tóxicas. Es decir, las relaciones que generan al mismo tiempo dependencia y dolor. Una relación tóxica es aquella que hace daño, pero de la que cuesta desprenderse.

Según los especialistas, aprender a relacionarse con los demás de una manera sana y constructiva es una cuestión de actitud. Es posible modelar nuestras actitudes para conseguir relaciones de mayor armonía y bienestar.

Las relaciones tóxicas se dan en todos los ámbitos de la vida y pueden complicarnos tanto la vida personal como la laboral. Es importante aprender a distinguir las actitudes propias y ajenas que propician una relación tóxica para poder prevenirla y corregirla.

Relaciones tóxicas en lo personal
Algunos especialistas han elaborado una pequeña lista de consejos a seguir para evitar relaciones tóxicas en el ámbito personal:
1. Ser independiente
Según estos especialistas, una persona independiente tiene menos posibilidades de caer en una relación tóxica que una persona con una personalidad dependiente.

2. Tener personalidad propia
Respetar el propio estilo, saber lo que nos gusta y tener los propios puntos de vista.

3. Tener claridad emocional y de pensamiento
Expresar con claridad lo que pensamos y sentimos también permite que nuestras relaciones sean más sanas. La comunicación clara es clave en cualquier encuentro.

4. Estar abierto a los demás
Poder escuchar al otro sin prejuicios permite establecer un vínculo auténtico y real.

5. Tener una actitud amable y positiva
Reír, sonreír, poder adaptarse, hacer planes sin complicar demasiado las cosas, también ayuda a que las cosas fluyan y sean espontáneas.

Las relaciones toxicas en el trabajo
Las relaciones toxicas se dan también en el mundo laboral. Y suelen ser muy estresantes y dolorosas, ya que gran parte de la vida de una persona transcurre en su trabajo.

La psicóloga Heidi Grant ha publicado en Harvard Business Review, un artículo en el que detalla 3 signos que podrían indicar que  usted puede ser un compañero de trabajo tóxico. ¿Cuáles son esos signos?

Según esta experta se trata de lo siguiente:
1.  Parecer frío y actuar con soberbia
Cuando se es cálido, la tendencia a decir a las personas qué hacer se ve más como una ayuda. Afirma la experta Heidi Grant: “El problema es que la mayoría de las personas, especialmente en entornos de trabajo, ven que causar una buena impresión en sus colegas es, ante todo, competencia. En su afán por demostrar sus habilidades y talentos, olvidan proyectar calidez”.

Según esta autora la solución para esta actitud tóxica sería: “hacer un intento consciente por prestar atención a otras personas. Haga contacto visual y sosténgalo, tanto cuando está hablando como escuchando”.

2. Parecer y actuar como un egoísta
La solución a esta actitud tóxica según la experta Heidi Grant sería: “Para asegurarse de no caer en esta categoría tóxica en particular, tómese el tiempo para ponerse mentalmente en los zapatos de sus colegas con regularidad para captar su perspectiva. Sea curioso y haga preguntas para obtener más información sobre los compañeros de trabajo que no conoce bien. Y lo más importante, muestre empatía. Hágales saber que los respeta y los valora lo suficiente como para tratar de ver las cosas a través de sus ojos”.

3. Parecer y actuar como un “sabelotodo”
En varias investigaciones se ha demostrado que los compañeros de trabajo tóxicos suelen tener excesiva confianza en sí mismos, considerándose superiores y mejores que sus colegas. Son muy estrictos y creen que solo ellos saben el modo correcto de hacer las cosas. Se apegan a las reglas que ellos mismos imponen.

¿La solución? Para cambiar esta actitud tóxica, la experta aconseja ser más flexible y valorar más el trabajo en equipo.

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