Los trastornos depresivos son frecuentes en la sociedad moderna. La Organización Mundial de la Salud (OMS) identificó que la depresión mayor era la cuarta causa de enfermedad a nivel mundial en 1990, causando aún más discapacidad que la enfermedad cerebrovascular o cardíaca.

En 2012 la OMS declaró que en el mundo había más de 350 millones de personas con depresión, un trastorno mental que altera sus vidas. Sin embargo, nos advierte la Organización Mundial de la Salud, debido a la estigmatización que todavía existe de este trastorno, muchos de los afectados no reconocen su enfermedad y no buscan tratamiento.

Se estima que entre el 5 y el 9% de los adultos que consultan a un médico en atención primaria padecen depresión, y que hasta un 50% de las personas que podrían padecerla, aún no han sido diagnosticadas.

¿Qué es la depresión?

La depresión no debe confundirse con el sentimiento de tristeza, que es un sentimiento normal que acompaña algunos episodios y momentos de la vida.
La depresión es mucho más que estar triste o desanimado.

Todas las personas experimentamos sentimientos de tristeza, es una respuesta emocional normal ante algunas circunstancias. La diferencia consiste en que para quienes padecen depresión, la tristeza y los sentimientos negativos son permanentes, no cambian y no dependen de los sucesos exteriores. Para el depresivo el desánimo y la tristeza está instalada en su corazón y no encuentra manera de salir de esas emociones y pensamientos negativos.

La depresión tiene muchos síntomas, que pueden variar de una persona a otra.
Más allá de la tristeza característica, los pacientes pueden sufrir de: cansancio, dificultad para concentrarse, problemas de memoria, irritabilidad, trastornos del sueño, cambios en el apetito, ganas de llorar sin motivo aparente, menor interés en sus actividades cotidianas o escaso placer, sentimientos de inutilidad y culpa, pensamientos negativos, excesivas críticas hacia sí mismo, menor deseo sexual, dolores de cabeza y sintomatología física diversa.

Tipos de trastornos depresivos

Los trastornos tienen múltiples formas de presentación.

Algunas personas tienen, en toda su vida, sólo un episodio de depresión mayor. Sin embargo, es muy probable que tengan al menos otro más. La duración es variable, aunque la mayoría suele sentirse mejor entre los 4 y 6 meses. En algunos casos, los síntomas pueden mantenerse por mucho más tiempo. Si persiste por dos o más años se la denomina “depresión crónica”.
En función del trastorno funcional y/o la discapacidad que genera, la depresión puede ser:

 Leve: pocos síntomas que causan mínima incapacidad.

 Moderada: síntomas e incapacidad funcional de leves a severos.

 Severa: muchos síntomas presentes interfieren significativamente en el funcionamiento cotidiano de la persona.

Existe una forma de depresión que se presenta en los meses de invierno, conocida como “depresión estacional”.

El diagnóstico

La depresión puede tener muchas causas, por eso es necesario que un profesional realice el diagnóstico. Las causas pueden ser hormonales, químicas, psicológicas, emocionales, estacionales, etc.

Es necesario hacer un buen diagnóstico hecho por un profesional de la salud para llevar adelante el tratamiento adecuado.

Hay varios tratamientos de probada eficacia para la depresión. Lo principal es darle el tiempo necesario para que funcione, teniendo en cuenta que no siempre es el primer tratamiento el que produce la mejoría.

Los tratamientos efectivos disponibles para pacientes con depresión mayor incluyen fármacos en combinación con psicoterapia.

¿Cómo se puede ayudar a alguien que tiene un trastorno depresivo?

Convivir o cuidar a alguien con depresión grave puede desgastar mucho. Si usted tiene que cuidar a alguien con un cuadro depresivo, es importante que se mantenga psicológicamente bien. Por eso, es fundamental encontrar tiempo para sí mismo, sin sentirse mal o culpable.
Algunas estrategias son:

• Aprender sobre la depresión y su tratamiento.
• Elogiar sus avances, especialmente al principio del tratamiento.
• Ayudar a que reconozca cuáles son las situaciones perturbadoras.
• Tratar de ver los síntomas como lo que son: parte de un trastorno que puede mejorar.
• No hacerle críticas o reproches.
• Animar a la persona a realizar algo de ejercicio físico y llevar una vida lo más sana posible (evitando el alcohol y otras sustancias tóxicas).
• Pasar tiempo con la persona, dedicarle tiempo.
• Tomar en serio cualquier pensamiento de suicidio. Hablar el tema claramente.

Frase de la semana
“Ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos.”
Buda

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