Mentir es faltar a la verdad a sabiendas.  Según los especialistas todos mentimos, lo que cambia es la dosis. Una cosa es decir alguna mentira por cordialidad o para no ofender al otro y otra es la mentira mal intencionada. 

La realidad es que ya sea una pequeña o una grande, con buenas o malas intenciones, a los demás o a nosotros mismos, todos mentimos. Pareciera ser parte de nuestra naturaleza

Mark Twain escribió: «Nadie podría vivir con alguien que dijera la verdad de forma habitual; por suerte, ninguno de nosotros ha tenido nunca que hacerlo».

Robert Feldman, profesor de Psicología de la Universidad de Massachusetts, estableció en su libro The liar in your life que mentimos entre dos y tres veces en una primera conversación de 10 minutos con un nuevo conocido.

La mayoría de personas están de acuerdo con que mentir es a veces algo necesario con el fin de evadir “pequeños inconvenientes” que decir la verdad podría ocasionar.

El problema aparece cuando mentir se convierte en un hábito y ya no se puede dejar de hacerlo.
La mentira es una forma de eludir la realidad y por tanto la responsabilidad que tendría el afrontar la verdad de alguna cosa.

En general se miente para…
Por evitar un conflicto.
Por vergüenza.
Por miedos.
Para evitar el sufrimiento de alguien.
Por quedar bien.
Por falta de autoestima.
Por conveniencia.
Por piedad.
Para dar una buena imagen.
Para sacar algún provecho.

Mentiras Patológicas

En las mentiras patológicas no se trata de las mentiras cotidianas que cualquiera puede decir en algún momento, sino de una compulsión irrefrenable por mentir.

La persona con este problema no puede manejar su tendencia a mentir y esto le genera enormes daños.
Mitomanía, mentira patológica o pseudología fantástica son términos aplicados por los psiquiatras para nombrar el comportamiento de los mentirosos compulsivos.

El mentiroso patológico se define como una persona que miente todo el tiempo y no se preocupa por el efecto de dicha acción sobre los demás.

Las características son:
1. Las historias contadas no son del todo improbables, ya que a menudo tienen algún atisbo de verdad.
2. La tendencia a mentir es duradera, no es provocado por una situación inmediata o por la presión social sino que se trata de una característica de la personalidad.
3. Las historias contadas tienden a presentar al mentiroso de manera favorable. Por ejemplo, la persona puede presentarse a sí misma como alguien generoso, valiente, sabio, etc.
4. Viven una especie de realidad paralela, le dan otro significado a los conceptos de mentira y verdad
5. Se defienden enérgicamente ante cualquier cuestionamiento de sus dichos
6. Suelen tener baja autoestima aunque nunca lo demuestran
7. Suelen olvidar lo que contaron
8. Suelen ser personas muy inseguras aunque nadie pueda notarlo

¿Cómo descubrir mentiras?
Según algunos expertos estas son algunas pistas que permiten detectar cuando alguien miente.

1. El que miente evita cualquier referencia a su persona en sus mentiras, así como la utilización de palabras como «yo» o «mí».
2. Evitan mencionar el nombre de la persona sobre la que mienten.
3. Ofrecen una «representación» impecable.
4. La voz del que miente sube de volumen debido a la tensión asociada con la mentira.
5. Cuando habla se come las palabras
6. Honestamente, sinceramente, francamente, son algunas de las palabras y frases que comúnmente indican un intento de engaño
7. «Créeme», significa, a menudo, lo contrario.
8. Hay un aumento del movimiento de las manos hacia la cara.
9. La sonrisa se muestra torcida.
10. Aumenta el pestañeo.
11. El mentiroso diestro mira hacia su izquierda mientras miente y el mentiroso zurdo, hacia su derecha.
12. Es muy común la contracción de los músculos faciales.
13. Brazos y/o piernas cruzadas.
14. Dilatación de las pupilas.
15. Gestos que entran en contradicción con las palabras.
16. Muestras de excesiva amistad o carcajadas.
17. Expresiones que se usan frecuentemente para convencer de que se está diciendo la verdad:
– «Confía en mí»
– «No tengo ninguna razón para mentir»
– «Hablando francamente»
– «Te digo la verdad»
– «¿Por qué tendría que mentirte?»
– «Para ser totalmente sincero contigo»
– «¿Haría yo algo así?»

Fase de la semana
El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera.

Alexander Pope

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