Dormir es indispensable para la salud y para sentirse vital. Si bien las horas de sueño necesarias varían según cada persona, podemos decir que la mayoría de los adultos precisan dormir entre 7 y 8 horas por noche para funcionar adecuadamente.

Cuando por algún motivo ese ritmo de sueño se altera y se dificulta conseguir un buen descanso es ineludible buscar una solución.

Sin duda, el insomnio es el trastorno del sueño más frecuente. Gran parte de la población lo padece o lo ha padecido en algún momento. El insomnio se manifiesta de diferentes modos. Puede tratarse de una dificultad para conciliar el sueño o de una dificultad para dormir de corrido despertando frecuentemente durante la noche. También puede ocasionar un despertar demasiado temprano sin poder volver a dormir.

De este modo, la función del sueño se ve interceptada, obstaculizada por el insomnio y, muy pronto, el cuerpo y la mente empiezan a notar los efectos de la falta de sueño.

Durante la actual pandemia por el Covid-19 los casos de insomnio se han incrementado. Son muchos los factores que han elevado el nivel de estrés y de ansiedad de la mayoría de las personas. Algunos de estos factores son: el miedo al contagio, las restricciones en las actividades sociales, la enfermedad y muerte de familiares y amigos, los problemas económicos, la incertidumbre, el desempleo, la adaptación a nuevas normas de vida, etc.

Tanto la dificultad para dormirse, como las interrupciones del sueño o los despertares anticipados, hacen que no se descanse lo suficiente. Como consecuencia, la persona sentirá somnolencia diurna, cansancio durante el día, abulia, y sentirá que el sueño no fue reparador.

Por supuesto, la falta de descanso apropiado también afecta el carácter y las funciones cognitivas. A causa del insomnio es común sentirse más irritable, desganado, sin entusiasmo, desmemoriado o con dificultad para concentrarse y prestar atención.

El insomnio puede dividirse en agudo y crónico. El tipo agudo se presenta por un tiempo menor a un mes y ocurre por factores estresantes circunstanciales como alguna preocupación grave.

En cambio, el crónico es el  que se prolonga por más de 3 meses y suele deberse a problemas como ansiedad, depresión, estrés post traumático, duelos difíciles de elaborar.

También los niños pueden sufrir insomnio y es necesario que los padres estén atentos a esta posibilidad.

Para un correcto tratamiento del insomnio el primer paso será detectar la causa del mismo.

Los síntomas de insomnio pueden incluir:

  • Dificultad para conciliar el sueño.
  • Despertarse durante la noche.
  • Despertarse excesivamente temprano.
  • Dormir solo por períodos cortos.
  • Estar despierto durante gran parte de la noche.
  • No sentirse descansado al despertar.
  • Tener cansancio o somnolencia diurnos.
  • Sentir irritabilidad, depresión o ansiedad.
  • Estar siempre malhumorado.
  • Tener dificultad para prestar atención, concentrarse en las tareas o recordar.
  • Aumento de los errores o los accidentes.
  • Tener preocupaciones constantes respecto del sueño.

Algunos hábitos que pueden ayudar:

  • Evitar consumir comidas pesadas o gran cantidad de líquidos antes de dormir.
  • Evitar el abuso de alcohol.
  • Limitar la cafeína. Puede tomar un café por la mañana, pero no es conveniente beber café, té o gaseosas con cafeína por la tarde o a la noche.
  • Dejar de fumar. La nicotina puede afectar el sueño.
  • Evitar el uso de aparatos electrónicos, sobre todo el celular, antes de acostarse.
  • La cama debe ser el lugar para dormir. Se recomienda no pasar mucho tiempo durante el día en la cama.
  • Intentar dormir todos los días en un mismo horario. Establecer una rutina de sueño ayudará a que el reloj biológico se acostumbre a la misma.
  • El lugar donde se duerme es importante. Debe tener la menor cantidad de luz posible y el menor ruido también. La oscuridad y el silencio ayudan al buen dormir.
  • La temperatura también es importante. Tratar de encontrar en su habitación la temperatura adecuada, ni frío ni mucho calor.
  • Evitar dormir siestas durante el día.
  • Hacer actividad física con regularidad.
  • Utilizar alguna técnica de relajación antes de dormir.
  • Evitar los pensamientos trágicos antes de dormir.

Todas estas conductas pueden ayudar, pero si el insomnio persiste es necesario hacer una consulta con un profesional.

Lo importante es saber que no es posible vivir sin dormir lo suficiente. El sueño es vital para la salud, así como lo es la buena alimentación y la hidratación.

Si está transitando por un período de insomnio debe tomarlo en serio y buscar una solución a este problema.

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