Ya se escuchan las canciones navideñas. Hay en el aire un perfume a fiesta, a celebración. Las casas se engalanan con luces y motivos de Navidad. Los sonidos del trineo anuncian la llegada de Santa Claus. Los niños se esmeran en armar el arbolito. Las tiendas se transforman bajo los colores típicos de Navidad y se llenan de gente comprando regalos. Empiezan a aparecer artículos navideños, y muchas familias comienzan a organizar los preparativos para el festejo. Los hogares se preparan celebrar con los seres queridos el nacimiento de Jesús. 

Es tiempo de Navidad.
La Navidad, tal como la festejamos en la actualidad, es el producto de una amplia construcción histórica y cultural.

Por supuesto, la Navidad tiene un profundo sentido religioso, es ese su núcleo y su esencia. Sin embargo, con el correr del tiempo, se han agregado a este núcleo otros sentidos.

Es así que la Navidad en la actualidad tiene también sentidos familiares, culturales, comerciales, tiene sentidos personales, espirituales y sociales. Probablemente nosotros participamos al mismo tiempo de todos esos sentidos y vivimos la Navidad en todos esos aspectos.

Cada uno tiene su estilo y su tradición para festejar la Navidad. Cada uno tiene su plato preferido y sus costumbres a la hora de celebrar. Pero la mayoría decide festejar con sus seres queridos. La mayoría busca pasar la Navidad en compañía de su familia, sus amigos, sus afectos más cercanos.

Y es esa nuestra celebración: compartir la mesa con las personas que nos importan.

Celebramos el amor, la vida, la esperanza.

La Navidad y los niños
Sin duda los niños son los protagonistas privilegiados de las fiestas. Mucho de lo que hacemos lo hacemos por y para ellos, para que pasen una Navidad mágica, inolvidable, y rodeados de amor.

Ellos participan con ilusión de los preparativos y disfrutan plenamente de cada momento de esta celebración. Queremos que sean felices, que recuerden sus primeras Navidades y hacemos todo lo posible por que así sea. Les compramos lindos regalos y los ayudamos a armar el arbolito.

¡Qué mayor alegría que ver la cara de un niño abriendo sus regalos navideños!
Toda la ilusión y la inocencia de la infancia acompañan los festejos de la Navidad.

La navidad es también una gran oportunidad para que los padres les enseñen a sus hijos el valor de la generosidad. Es bueno que los niños participen de alguna actividad solidaria para la navidad. Que sientan que forman parte de un mundo al que pueden ayudar.

Los pequeños siempre buscan imitar y parecerse a los adultos, así que si nosotros mostramos conductas solidarias y generosas es muy probable que los niños aprendan a comportarse así.

Mimarlos, cuidarlos, quererlos, hacerlos felices y transmitirles valores es nuestra tarea. La Navidad es un momento ideal para hacerlo.

No todo es alegría
Lamentablemente muchas personas se encuentran tristes y melancólicas durante las fiestas navideñas. Se deprimen. Todo el clima navideño les causa tristeza en vez de alegría. Llegan a tener una visión negativa de lo que les rodea. Cualquier actividad les resultará complicada de llevar a cabo.

Para algunas personas la navidad no representa alegría y felicidad, sino que sinónimo de tristeza, soledad y nostalgia. Se sienten desganados, nostálgicos, con sentimiento de vacío y pensamientos negativos alrededor de las fiestas de Navidad y Fin de año.

La depresión navideña se define como un estado triste que se desarrolla en esta época del año. Los que padecen ese trastorno tienen una actitud pesimista y destructiva en la época navideña, se sienten disgustados por todas las actividades que rodean a los festejos navideños.

Las causas principales de la depresión navideña son:

1) Las fiestas les recuerdan a seres queridos que han fallecido.
2) Los recuerdos de navidades pasadas los llenan de nostalgia. Sienten que el pasado fue mejor que el presente.
3) Encontrarse lejos de los seres queridos.
4) La pérdida reciente de seres queridos.
5) Sentimiento de soledad. La soledad es una de las principales causas de la depresión navideña, ya que estas fiestas promueven las reuniones familiares y amistosas, por lo tanto, el que se encuentra sólo siente aún mas profundamente su soledad.

Si conoce a alguien que se siente así bríndele su ayuda y compañía.

Frase de la semana
“No deis sólo lo superfluo, dad vuestro corazón.”
Madre Teresa de Calcuta

 

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