El terror nocturno en la infancia
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El terror nocturno es un trastorno del sueño que puede afectar a los niños y a las niñas. Si bien también lo pueden experimentar los adultos, es más frecuente durante la infancia.

Los padres deben saber que los terrores nocturnos son comunes en niños en edad escolar, por lo que no hay que alarmarse. En general, no es necesario hacer ningún tipo de tratamiento, ya que desaparecen a medida que el niño va creciendo.

Si los episodios son excesivamente frecuentes y perturban el descanso del niño puede ser necesario consultar a un especialista

¿De qué se trata este trastorno?

Para explicarlo simplemente podemos decir que en este trastorno el niño llora, grita o patalea desesperadamente durante la noche mientras está dormido.

Así, el niño sufre episodios de miedo intenso, gritos y agitación del cuerpo mientras duerme. A veces se despierta de manera brusca, aterrorizado y confundido. Al día siguiente, en general no recuerda nada de lo que ha sucedido.

En otras palabras, es un episodio que ocurre mientras se está durmiendo y produce un terror extremo y dificultad recuperar la consciencia completamente. A su vez, la persona, en este estado, no tiene control de sus movimientos.

De este modo, los terrores nocturnos se manifiestan a través de un miedo intenso e inexplicable, gritos y agitación corporal. Estos episodios pueden ir acompañados de un despertar brusco en el que el niño está confuso y asustado, gritando o llorando.

Estos trastornos suelen ocurrir entre los niños de 3 a 12 años, aunque son más frecuentes entre los niños que están entre los 3 y los 6 años.

Por suerte, el episodio de terror nocturno suele ser breve. En general dura entre uno a diez minutos, no más que eso. Pero para los padres parece durar una eternidad por la angustia que les causa ver a su hijo en ese estado.

Después de pasados unos minutos, el niño simplemente se calma y sigue durmiendo.

Los terrores nocturnos se parecen a las pesadillas, pero son mucho más dramáticos y perteneces a otro grupo de trastornos del sueño.

A diferencia de las pesadillas, los niños no recuerdan el terror nocturno al día siguiente porque estaban en un sueño profundo cuando ocurrió.

Síntomas de terror nocturno

El terror nocturno suele ser muy escandaloso y es imposible no notarlo. A su vez, como ocurre en el silencio de la mitad de la noche, en general despierta a toda la familia. Entre sus señales más frecuentes debemos señalar:

  • El niño se siente repentinamente en la cama.
  • Grita con angustia y desesperación en medio de la noche.
  • Respira más rápidamente y tenga una frecuencia cardíaca más elevada
  • Se baña en sudor.
  • Tiene agitación corporal.
  • Parece asustado y alterado.
  • Durante la crisis pueden a patear y pegar al tener movimientos involuntarios.
  • Les cuesta trabajo despertar.
  • Pueden tener los ojos abiertos con mirada fija.
  • Pulso acelerado.
  • No puede ser calmado al tener este episodio.
  • En caso de despertarse suelen estar confundidos y no saber que está pasando.
  • Suelen no recordar qué paso.

¿Qué hacer?

Estas recomendaciones pueden ayudar a evitar o reducir los terrores nocturnos en los pequeños.

  • Es recomendable que el niño duerma las horas suficientes al día y que se mantenga un horario regular de sueño.
  • Es importante que los padres mantengan la calma.
  • Cuando ocurra un episodio los padres tienen que permanecer al lado del niño en silencio, garantizando su seguridad.
  • Se aconseja no interactuar con él y esperar pacientemente a que pase el terror nocturno.
  • Los padres deben mantener la calma y proteger al niño de posibles riesgos, como caer de la cama
  • También, hay que evitar discutir delante del niño sobre el terror nocturno al día siguiente, para no preocupar al niño y no aumentar el problema.
  • Hay que evitar que el niño llegue muy cansado a la hora de dormir.
  • Es importante reducir el estrés cotidiano.
  • También crear rutinas de sueño y cumplirlas.
  • Prestar mucha atención al exceso de pantallas y videojuegos que pueden alterar el sueño y el buen descanso.
  • Es aconsejable evitar actividades que puedan alterarlos emocionalmente, sobre todo durante la noche.
  • Finalmente, es importante saber si existe alguna situación en la vida del niño que le esté causando estrés y provocando algún tipo de conflicto que no puede resolver.

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