Frase de la semana
Lo que duele no es ser homosexual, sino que lo echen en cara como si fuera una peste. ” Chavela Vargas

Alan Turing, uno de los padres de la ciencia de la computación y precursor de la informática moderna se habría suicidado en 1954, tras comerse una manzana envenenada con cianuro. 

Dos años antes, el genio matemático, había sido procesado por homosexual. En aquellos años la homosexualidad en el Reino Unido era considerada un delito. Finalizado el proceso judicial, se le dio la opción de ir a prisión o de someterse a una castración química mediante un tratamiento hormonal. Turing eligió las inyecciones de estrógenos, que duraron un año y le produjeron importantes alteraciones físicas y psicológicas. 

Todo este proceso desembocó en el posible suicidio del genio.

Cuenta la leyenda que muchos años después Steve Jobs eligió una manzana mordida como logo para su empresa Apple como un homenaje a Alan Turing.

En 1895, el famoso escritor Oscar Wilde fue acusado por su homosexualidad y fue condenado a dos años de trabajos forzados. Esta sentencia  propició un recrudecimiento de la intolerancia sexual no sólo en Gran Bretaña, sino también en Europa. Muchos artistas homosexuales sufrieron represalias y algunos debieron emigrar fuera de su país

Durante la época nazi, se consideró a la homosexualidad una inferioridad y un defecto genético, por lo que se aplicó un artículo de una ley del código penal alemán de 1871. Se trataba del párrafo 175 que decía: “Un acto sexual antinatural cometido entre personas de sexo masculino o de humanos con animales es punible con prisión. También se puede disponer la pérdida de sus derechos civiles.”

Los prisioneros considerados homosexuales dentro de los campos de concentración eran identificados con un triángulo invertido de color rosa. A aquellos homosexuales que además eran judíos se les obligaba a usar una estrella de David cuyo triángulo invertido era rosa. Este símbolo, en memoria del exterminio en los campos de concentración, es usado en la actualidad por asociaciones que luchan contra la discriminación por motivos de orientación sexual.

En el año 1973 la Asociación Norteamericana de Psiquiatría retiró a la homosexualidad como trastorno mental de la segunda edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (el DSM-II).

El 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) excluyó la homosexualidad de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud.

El gobierno del Reino Unido hizo lo propio en 1994, seguido por el Ministerio de Salud de la Federación Rusa en 1999 y la Sociedad China de Psiquiatría en 2001.

En la actualidad en la mayor parte de los países occidentales la homosexualidad es legal y progresivamente se van ampliando los derechos de la comunidad LGBT. 

La homosexualidad ya no es una enfermedad ni un delito. Es un derecho

Sin embargo la discriminación, los suicidios y los crímenes de odio siguen a la orden del día. 

Aún hoy ser homosexual es saber que probablemente serás discriminado y rechazado por tus padres y por tu familia. Aún hoy muchos adolescentes y jóvenes sufren rechazo familiar y bullying escolar por tener una preferencia sexual diferente a la norma. Aún hoy muchos jóvenes encuentran en el suicidio la única alternativa al rechazo y a la discriminación social que reciben por ser homosexuales.

Ser homosexual no es fácil
La masacre ocurrida en Orlando vuelve a poner el acento en este tema.

Es la peor matanza con armas de fuego de la historia moderna del país. La mayor parte de las víctimas fueron homosexuales y latinos. 

En el año 2015 ante el brutal atentado que sufrió la revista francesa Charlie Hebdo las redes sociales se llenaron de carteles que proclamaban: “Je suis Charlie Hebdo” que significa, Yo soy Charlie Hebdo, como una manera de repudiar el ataque e identificarse con las víctimas del mismo. 

No pasó lo mismo frente a la masacre de Orlando. Esta vez las redes sociales no se llenaron de consignas proclamando: “Yo soy homosexual”. Estas palabras siguen siendo difíciles de pronunciar, aún ante un hecho que nos indigna y nos enfrenta al terror. 

Lamentablemente, frente a esta masacre en el club gay Pulse que celebraba su fiesta latina, no se escucha, no se escuchó: Hoy todos somos homosexuales. Hoy todos somos latinos.  

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