En la actualidad muchas personas padecen de ataques de pánico. A veces, ni siquiera saben que están teniendo uno de estos ataques. Sienten el malestar, se asustan, pero no entienden qué les está pasando. 

Los ataques de pánico son crisis de ansiedad. 

Estas crisis suelen aparecer de golpe, sin aviso previo. Es más, suelen aparecer en momentos de aparente tranquilidad. 

En estos episodios, el aumento repentino de la ansiedad genera síntomas físicos como taquicardia, sensación de falta de aire, dolor en el pecho, dificultad para respirar, hormigueo en los brazos y piernas, etc. 

Al sentir estos síntomas el miedo aumenta. La persona puede creer que está sufriendo un infarto y esto aumenta aún más la ansiedad, lo cual ocasiona mucha tensión, intranquilidad y angustia. 

Se genera de este modo un círculo de angustia, malestar físico y pánico.

Las personas suelen describir este momento como una sensación de horrible malestar, miedo, extrañeza, sensación de muerte, sensación de estar volviéndose loco o de estar perdiendo el control.

¿Pero por qué ocurren?

Hasta el momento se desconoce la causa de los ataques de pánico, pero sí se sabe que algunos factores pueden influir. 

Uno de los principales es el nivel de estrés. Haber atravesado situaciones de gran estrés emocional puede favorecer la aparición inesperada de un ataque de pánico. 

Otros factores que pueden influir son: la genética, tener un el carácter más proclive al estrés, situaciones infantiles no resueltas, etc. 

Si bien no podemos determinar las causas, muchos especialistas afirman que hay elementos que pueden aumentar el riesgo de sufrir un ataque de pánico.

Algunos estas situaciones son: 

  • Haber pasado o estar atravesando momentos de alto estrés como puede ser  la muerte de un ser querido o la enfermedad grave de alguien cercano.
  • Haber vivido un suceso traumático, como un accidente, una agresión sexual, una situación de inseguridad, haber estado en un tiroteo, etc. 
  • Tener que enfrentar cambios importantes en la vida, como un divorcio, mudanza, cambio de país, etc. 
  • Haber sufrido abuso sexual en la niñez o cualquier forma de maltrato infantil.

¿Cuáles son sus síntomas?

Como dijimos, los ataques de pánico suelen comenzar de manera repentina. Pueden aparecer en cualquier momento: haciendo compras, en el trabajo, en medio de una reunión, caminando por un centro comercial, etc. 

Los síntomas más frecuentes son: 

  • Taquicardia y palpitaciones
  • Falta de aire.
  • Sensación de peligro.
  • Miedo a perder el control.
  • Miedo a volverse loco.
  • Miedo a morir.
  • Sudor.
  • Temblores. 
  • Sensación de ahogo.
  • Náuseas.
  • Calambres abdominales.
  • Dolor en el pecho.
  • Dolor de cabeza.
  • Mareos.
  • Sensación de desvanecimiento o desmayos
  • Sensación de entumecimiento u hormigueo en los miembros inferiores o superiores.
  • Sensación de irrealidad. 

¿Qué hacer? 

Ante la aparición de síntomas que podrían indicar un ataque de pánico lo acertado es consultar a un médico. El profesional indicará los estudios apropiados para determinar si se trata de un ataque de pánico o si existen otras causas para el malestar. 

Los síntomas de los ataques de pánico pueden ser parecidos a otros problemas de salud, como un ataque cardíaco. Por eso es necesario que un profesional evalúe de qué se trata. 

Una vez descartadas otras causas, hay que iniciar un tratamiento adecuado. 

La buena noticia es que los ataques de pánico no son peligrosos. No ponen en riesgo la vida ni ocasionan daños graves. Son tratables. En la actualidad existen múltiples tratamientos e indicaciones para su mejoría.

Al tratarse de una crisis de ansiedad el episodio agudo desaparece cuando la ansiedad se normaliza. 

El problema es que afectan y deterioran la calidad de vida y, si no se tratan, pueden generar otras complicaciones. 

Complicaciones

Una de las peores consecuencias de los ataques de pánico es el miedo que tiene la persona a que se repitan. Después de un episodio de pánico, el individuo se siente indefenso ante este malestar que no puede controlar y siente que le puede ocurrir en cualquier momento.  Ese temor suele ser tan intenso que puede hacer que empiecen a evitar situaciones en las que, supuestamente, se podría repetir.

Las complicaciones pueden incluir: 

  • Que la persona se retraiga.
  • Miedo a salir
  • Rechazo de las reuniones sociales o todo tipo de salida. 
  • Problemas o limitaciones en el trabajo o en el estudio. 
  • Depresión.
  • Agorafobia. 

Los ataques de pánico son difíciles de controlar por uno mismo, por eso se aconseja siempre la orientación y el tratamiento de un profesional.

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