Las habilidades sociales son herramientas fundamentales para la vida. Se trata del conjunto de  conductas aprendidas desde la infancia que  nos permiten relacionarnos de buen modo con el resto de personas. Los seres humanos somos seres sociales, vivimos con otros. Lo queramos o no, estamos en permanente vinculación con los demás. Por eso, al ser la base de la relación con los otros, las habilidades sociales son imprescindibles en cualquier ambiente en el que nos podamos mover, ya sea en familia, en el trabajo, en la calle, en un grupo de amigos o entre desconocidos. Necesitamos saber cómo vincularnos y relacionarnos con cada grupo de personas.
 

Sin ellas nuestra vida sería imposible

No hay que olvidar que la capacidad de relacionarse con las personas es fundamental para vivir. Por lo tanto, no sería posible la vida si careciéramos de estas habilidades.

Se trata, básicamente, de las herramientas de comunicación tanto verbal como no verbal que usamos para relacionarnos con los demás de forma eficaz y saludable.

De este modo, las habilidades sociales nos permiten expresar los sentimientos, los deseos, las opiniones, lo que pensamos de modo adecuado, es decir, sin miedos y sin violentarnos ni violentar a los demás. A través de ellas podemos manifestarnos como somos, respetando a los otros.  Nos hacen mejorar nuestras relaciones afectivas y sociales, sentirnos bien, fluir con mayor facilidad en las distintas vicisitudes de la vida, armar una red emocional que nos ampare, y transitar por las distintas áreas con mayor bienestar.

Son algo así como un paquete de herramientas que adquirimos a lo largo de nuestra vida y que nos sirve en la relación con los demás. Tener esas herramientas y saber usarlas permitirá que nuestras relaciones con los otros sean satisfactorias.

¿Y cuándo se adquieren las habilidades sociales? Esencialmente en la infancia. Los niños son esponjas, absorben todo lo que hay alrededor.  Así es que los niños aprenden observando, copiando, imitando, y parte de lo que aprenden en este período son las habilidades sociales. Por eso es tan importante el contexto social que se le da al niño, y, particularmente, que los adultos que los rodean sean un ejemplo a imitar en su forma de vincularse.

La buena noticia es que las habilidades sociales son adquiridas, es decir: se aprenden. Y se pueden seguir aprendiendo durante toda la vida. Si por algún motivo uno no las ha adquirido en la infancia es posible adquirirlas de grande. Hay que esforzarse, claro está. Pero es posible adquirir estas herramientas fundamentales para el bienestar en cualquier momento de la vida. Aprender a funcionar de mejor modo en las relaciones con los otros, es posible, sólo basta con dejar malos hábitos y esforzarse por adquirir nuevos.

¿Y cuáles son esas famosas habilidades sociales?

Los especialistas las han dividido en dos categorías: las básicas y las complejas.

  • Las habilidades sociales básicas son las que permiten un funcionamiento social mínimo, por ejemplo:
  • Escuchar al otro.
  • Saber iniciar una conversación y mantenerla.
  • Formular una pregunta cuando se tiene una duda.
  • Agradecer.
  • Presentarse y poder presentar a otras personas.
  • Realizar un cumplido.
  • Despedirse.

Las habilidades sociales complejas requieren un mayor esfuerzo y permiten la construcción de relaciones de mayor intimidad emocional, por ejemplo:  

  • Empatía, es decir, poder ponerse en el lugar de la otra persona.
  • Inteligencia emocional, es saber manejar los sentimientos y emociones, discriminar entre ellos y poder expresarlos.
  • Asertividad, es la habilidad para ser claros y directos, diciendo lo que se quiere decir, sin herir los sentimientos de los demás ni descalificar a los otros.
  • Capacidad de escucha, escuchar sin juzgar ni criticar, escuchar con comprensión y cuidado, tratando de entender lo que la otra persona quiere decir.
  • Tener la capacidad de comunicar sentimientos y emociones de manera adecuada según la ocasión.  
  • Capacidad de pedir perdón, para eso es necesario poder ser conscientes de los errores cometidos y reconocerlos.

Debemos trabajar nuestras habilidades sociales si…

  • Si no sabemos decir no cuando no queremos o no podemos acceder a lo que nos piden los demás. Poder límites de buen modo es fundamental para relacionarse bien.
  • Si no sabemos o no podemos expresar eficazmente nuestras opiniones, deseos u opiniones. Esto significa poder expresar lo que sentimos y pensamos con claridad sin perderle el respeto al otro y sin temor a los demás.
  • Si no sabemos o no podemos emitir o recibir elogios.
  • Si no sabemos o no podemos emitir o aceptar críticas de manera calma, sin enojarnos y sin descalificarnos.
  • Si no sabemos o no podemos gestionar las emociones y nos vemos arrasados por ellas, fuera de control, sin capacidad de elegir el modo en que expresamos lo que nos pasa.
  • Si no sabemos o no podemos escuchar al otro con atención tratando de entenderlo, sin juzgarlo ni descalificarlo.
  • Si no podemos o no sabemos disculparnos con honestidad cuando cometimos un error, ya se de modo intencional o sin intención de hacerlo.

 

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