Trastorno dismórfico corporal.
Trastorno dismórfico corporal. Credit: Archivo

El trastorno dismórfico corporal (TDC) es un trastorno que se da con cierta frecuencia entre la población. De hecho, se estima que el 1-2 % de la población mundial padece TDC.

¿De qué se trata este trastorno?

El trastorno dismórfico corporal consiste en tener una preocupación extrema y constante por un defecto corporal autopercibido.

En otras palabras, es la certeza que tiene una persona de poseer un defecto físico grave. Esta certeza y preocupación se vuelve insoportable ocasionando un deterioro de la vida diaria.

De este modo, la persona con este padecimiento nunca está satisfecha con su aspecto físico. Es más, se siente avergonzada de su cuerpo, pues percibe un gran defecto en algún aspecto de su apariencia física. Se siente acomplejado e inhibido por esta deformidad que percibe en su cuerpo. Debido a esto, suele evitar salir con sus amigos o hacer las actividades normales de la vida.

Estas limitaciones autoimpuestas pueden incluir tratar de no aparecer en público, ocultarse y pueden llegar a tener dificultades para ir a trabajar. La obsesión por el defecto físico puede llevar a salir de casa solo de noche para no ser vistos o no salir en absoluto, llegando al aislamiento social.

Por otro lado, la obsesión por este supuesto defecto puede causar conductas que ocupan la mayor parte del tiempo de la persona. De este modo, suele practicar una serie de actividades con el objetivo de cambiar o disminuir el defecto físico que ella percibe. Esto puede incluir dietas extremas, tratamientos de todo tipo, cirugías, cirugías estéticas, ejercicio físico extremo, rituales, consultas con especialistas, etc.

También es habitual que la persona con este trastorno se focalice de forma obsesiva en los aspectos del cuerpo que considera imperfectos. Esto lo puede llevar a examinar de forma constante su aspecto y a pasar largos periodos de tiempo frente al espejo inspeccionando cada detalle de su cuerpo.

Así, la persona con este padecimiento puede  enfocarse en una o más partes de su cuerpo. Las zonas más comunes son el rostro, por ejemplo la nariz, la boca, los dientes, las arrugas, acné u otras imperfecciones que la persona percibe en su rostro. También el cabello puede ser el problema, por su apariencia, o por calvicie. Pueden ser partes del cuerpo como por ejemplo las piernas que la persona puede percibir demasiado delgadas o, por el contrario, demasiado gordas o deformes, o los brazos. Así, la persona, ve en su cuerpo una deformidad que sólo ella percibe.

Hay que comprender que estos defectos son percibidos por la persona con certeza. No tiene dudas de que tiene un gran defecto, y nada de lo que hagan o digan los demás puede hacerles cambiar esa percepción.

Por todos estos motivos, el trastorno dismórfico corporal  puede limitar mucho la vida de la persona que lo padece.

Sin embargo, a pesar del sufrimiento que ocasiona, es bastante habitual que quien lo padece lo mantenga en secreto.

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM IV) lo definió como una preocupación por un defecto imaginado (o real) en la apariencia física, que causa un malestar significativo, deterioro social, laboral o de otras áreas de la vida, como los estudios o las relaciones íntimas.

Este trastorno psicopatológico fue descrito por primera vez en el año 1891 por el italiano Enrico Morselli. Finalmente, en el año 1987, bajo el nombre de  trastorno dismórfico corporal (TDC), fue reconocido por la Asociación Psiquiátrica Americana y fue registrado oficialmente como trastorno psiquiátrico en 1987 en el DSM-III-R.

Los síntomas del TDC son:

• Estar extremadamente preocupado con un supuesto defecto corporal que la persona percibe en sí misma.

• Tener una fuerte certeza de que se tiene un defecto físico que la hace deforme.

• Tener la sensación de que los demás se burlan de su aspecto físico debido a ese defecto que ella percibe.

• Tener comportamientos obsesivos dirigidos a arreglar u ocultar el defecto percibido. Esto puede incluir dietas, tratamientos corporales de todo tipo, cirugías, ayunos, ejercicio físico desmesurado, etc.

• Estar en una búsqueda permanente de tratamientos estéticos para solucionar el problema.

• Mirarse frecuentemente el espejo, arreglarse o controlarse.

• Sentirse avergonzado del propio cuerpo.

• Intentar ocultar los defectos percibidos con el maquillaje, la ropa, gafas, capuchas u otros recursos.

• Comparar constantemente la propia apariencia con la de los demás.

• Evitar situaciones sociales.

• Aislarse.

• Usar ropa holgada que oculte el cuerpo.

• Estados de ansiedad a causa del defecto físico

Complicaciones

Este trastorno, a su vez, puede causar complicaciones en la salud mental de la persona.

Las complicaciones incluyen:

• Depresión mayor.

• Estados depresivos graves.

• Trastornos del estado de ánimo.

• Pensamientos o conductas suicidas.

• Fobia social.

• Trastornos de ansiedad.

• Trastornos de alimentación

• Obsesiones y trastorno obsesivo.

• Abuso de sustancias, incluyendo abuso de medicación.

• Dolor físico o riesgo de desfiguración debido a exceso de cirugías.

El trastorno dismórfico corporal no mejora por sí solo. Es necesario buscar ayuda profesional para realizar un tratamiento adecuado.

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