Llamamos síndrome del nido vacío al sentimiento de malestar, de soledad y de vacío que suelen sentir los padres cuando uno o más hijos se van de casa, ya sea para ir a estudiar a la universidad o para emanciparse y armar la propia vida.

Podemos decir que el síndrome del nido vacío es la respuesta emocional que tienen algunos padres o tutores, ante la ausencia de los hijos. Hace referencia al conjunto de sentimientos que experimentan los padres cuando los hijos se van de casa.
Todos los padres saben que alguna vez tiene que ocurrir.  Es ley de vida que, llegado el momento,  los hijos dejen el hogar paterno para forjarse su propia vida.
Sin embargo, muchas veces, la emancipación de los hijos provoca en algunos padres sentimientos de tristeza, soledad y vacío. Se sienten perdidos y no saben bien qué hacer con el vacío que la ausencia de los hijos ha dejado en el hogar.
Son sentimientos normales y habituales, ya que los padres están acostumbrados a vivir con sus hijos y tenían un hábito y una rutina de vida con ellos, que debe cambiar. Pero muchos padres sienten temor a hablar de esto. Prefieren ocultar sus emociones y negar lo que en realidad sienten. Es importante que puedan hablar de lo que les pasa y de lo que van sintiendo en este nuevo período de la vida.
Según los especialistas, los padres que han dedicado todas sus energías al cuidado de los hijos son más proclives a padecer el síndrome del nido vacío.  La ausencia de los hijos hace que los padres dejen de sentirse importantes, sienten que sus hijos ya no los necesitan y muchas veces esto se transforma en estados de depresión y de angustia.
Lo importante es saber que este conflicto se puede prevenir y superar con diferentes estrategias que recomiendan los psicólogos.

Algunos  síntomas son…

1)    Sentimiento de soledad y  tristeza.
2)    Angustia y ansiedad.
3)    Trastornos del sueño, como insomnio o frecuentes despertares nocturnos.
4)    Trastornos de autoestima.
5)    Sentimiento de inutilidad.
6)     Fatiga.
7)    Falta de concentración.
8)    Desgano.

¿Es posible evitar el dolor que genera la ausencia de los hijos?

La vida es una sucesión de ciclos y etapas. Cada una de ellas merece ser vivida de la mejor manera posible. No es posible aferrarse a una etapa anterior, todo cambia, los ciclos empiezan y terminan, y es necesario aprender a vivir estos cambios con alegría.
La emancipación de los hijos indica que una nueva etapa ha comenzado. Se ha cerrado un ciclo y otro nuevo está comenzando. Es inevitable que este cambio cause estados de confusión, vacío y tristeza, pero es posible prepararse y disfrutar de ciclo que comienza.  
Los expertos aconsejan a los padres que se preparen para esa nueva etapa vital mientras sus hijos aún viven en el hogar familiar.
¿Cómo hacerlo? ¿Cómo prepararse para este momento inevitable?
La preparación consiste en ampliar la red social o número de personas que uno tiene a su alrededor, así como la calidad de sus relaciones, visitar con más frecuencia a amistades, asistir a fiestas, cumpleaños, etc. También se recomienda aumentar el número de actividades de ocio. Aquellos padres que practican deportes o que tienen alguna actividad,  hacen que su vida tenga un significado más, aparte del cuidado de los hijos, lo que les ayudaría a estar más preparados para su marcha.

Algunas sugerencias para el nuevo ciclo

1)    Ocupe el tiempo que antes se dedicaba a los hijos en actividades  que le resulten agradables, como viajes, aficiones, deporte, labores útiles para la casa o para el desarrollo personal y profesional.
2)    Reavive la vida de pareja. Aproveche esa soledad para recuperar la intimidad y el diálogo que quizás no se podía tener cuando los hijos estaban aún en casa.
3)    Vea que esta situación puede ser la oportunidad para hacer las cosas que no había podido hacer.
4)    Comprenda que la relación con los hijos cambia, no termina.
5)    Acepte que la pérdida es positiva. Indica que han educado bien a sus hijos, ya que están preparados para enfrentar la vida.
6)    Concédase tiempo para adaptarse a la nueva situación.
7)    Piense que puede ahora disfrutar de más libertad y tiempo para usted.
8)    Busque nuevos desafíos.
9)    Haga las cosas que había postergado.
10)    Dedíquese a usted mismo.
11)    Cambie antiguos hábitos.
12)    Cambie algunas rutinas.
13)    Disfrute de los cambios que ahora puede hacer.
Tus Hijos
Tus hijos no son tus hijos, son hijos
e hijas de la vida, deseosa de sí misma.
No vienen de ti, sino a través de ti,
y aunque estén contigo, no te pertenecen.
Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos
pues ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus almas,
porque ellas viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar, ni siquiera en sueños.
Puedes esforzarte en ser como ellos, pero
no procures hacerlos semejantes a ti,
porque la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer.
Tú eres el arco del cual tus hijos,
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación en tu mano
de arquero, sea para la felicidad.
Kahlil Gibran
Frase de la semana
“Sólo dos legados duraderos podemos dejar a nuestros hijos: uno, raíces; otro, alas.”
Hodding Carter

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